domingo, 26 de octubre de 2008

RED DE MARCHAS POR LA VISIBILIDAD DE LA DIRVERSIDAD FUNCIONAL

Málaga, 25 de octubre de 2008

MARCHA CONVOCADA POR EL FORO VIDA INDEPENDIENTE










Desde el punto de vista histórico hacía más de 20 años que el colectivo de personas con diversidad funcional no salía a la calle a reivindicar sus derechos, exigiendo esta vez lo más importante de todo: DERECHOS HUMANOS ¡YA!
Éramos unas 300 personas (la policía siempre cuenta de menos).


Nos acompañaron Raúl López (concejal de Accesibilidad Universal del Ayuntamiento de Málaga) y Antonio Serrano (concejal de IU del Ayuntamiento de Málaga).










La prensa no hizo acto de presencia, dando así pistas de la salud de nuestra Democracia. y del estado de valores reinante.

MANIFIESTRO DE LA MARCHA A MÁLAGA


*Fotos cedidas por nuestros queridos foreros Paco y Rosa. Muchas gracias amigos.

sábado, 25 de octubre de 2008

De su boca brotan más que palabras...


Aydee Ramírez

Aunque la naturaleza desde su nacimiento no le proporcionó unas piernas habilitadas para correr y unas manos diestras para mover el mundo que le rodea, si le dio una inteligencia suficiente para poner a volar su imaginación, y es así como de su boca no solo brotan interesantes reflexiones sobre la humanidad, también delicados trazos plasman en cada una de sus pinturas sus inquietudes y anhelos. Un mundo maravilloso recreado en óleo, pastel o acuarela.

Aydeé Ramírez nació en Bucaramanga (Colombia) hace 37 años y tiene parálisis cerebral que le impide el movimiento en sus manos y en sus pies. En la actualidad reside en Bogotá.
Gracias a su decisión y talento se hizo merecedora de una beca de la APBP en Suiza, y de esta forma puede tomar clases de pintura en su casa con Luis Enrique Suarez profesor particular; actividad que le ha permitido desde hace 3 años pertenecer a la Asociación de Pintores con la boca y con el pie, donde además de exponer sus pinturas, las cuales son reproducidas en almanaques, tarjetas, papeles de regalo, separadores y otros productos para distintas ocasiones.

En el 2006 realizó una completa exposición de sus obras en Parte del Arte, Galería, donde acudieron a entrevistarla diferentes medios de comunicación, los cuales destacaron en sus informes el valor humano y artístico de esta mujer. Ha logrado enviar a Suiza, algunas de sus pinturas más destacadas donde se encuentran en una evaluación actualmente. Allí se reúne lo mejor del arte hecho por personas que pintan con la boca y con los pies en todo el mundo. Aydee Ramírez es una persona muy alegre y le gusta la música "ochentera", no se rinde ante la vida y no se resigna a dejar impresa una huella en los corazones de quienes la conocen. Su personalidad es polémica pero objetiva y como ella misma dice "Es franca y sincera, al pan, pan y al vino, vino".

Utilizando igualmente la tecnología, específicamente la internet, Aydee se ha dado a conocer en distintos lugares del mundo y es así como cuenta con amigos que se encuentran en sitios lejanos como Suiza, España, Chile, Brasil, Italia, Marruecos y Argentina, con ellos intercambia información y puede aprender más de la vida.


Aydee Ramírez confirma una vez más que el valor del ser humano está en la fuerza espiritual que llevamos dentro y que no importa cuantos retos nos ponga la vida, cuando se quieren superar barreras tan solo es tener la intención y las ganas de hacerlo.


De la Web: Aydee Ramírez -Pintora con la Boca-

viernes, 24 de octubre de 2008

LAS MUJERES OLVIDADAS


En fechas como el 8 de Marzo, cuando se reflexiona sobre el papel y la situación de las mujeres, se dan cifras de empleo, de víctimas de violencia doméstica, se hacen propuestas… todos los años lamentablemente echo de menos que se haga especial mención a un grupo de mujeres que sufren una doble discriminación: las mujeres con discapacidad. La discapacidad es un tema de relevancia social y sabemos que, día a día, crece el número de personas afectadas. En Europa se calcula que el 10% de la población presenta algún tipo de discapacidad, algunos estudios internacionales (PNUD, 1992) consideran que en algunos países en desarrollo la población discapacitada alcanza el 20%, pero –aún con este número tan significativo– este grupo de personas, en muchos ámbitos, es tratado como un colectivo de "ciudadanos y ciudadanas invisibles". Si nos centramos en España, según la última encuesta oficial sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud realizada en 1999, en España existían 3.528.221 personas con discapacidad lo que supone el 9% de la población. De ella, el 58% son mujeres. A pesar de constituir más de la mitad de este colectivo, un concepto que creemos define la situación de estas mujeres es la situación de "invisibilidad" más acusada. “¿Qué discrimina más, el género o la discapacidad?, ¿cómo se sienten las mujeres discapacitadas ante el trato, que en general, les da la sociedad?” Morris (1996), nos brinda con esta cita la reflexión constante que debemos hacernos ante la situación social de la mujer con discapacidad. Se puede afirmar que las personas con discapacidad viven en una situación de continua discriminación, siendo en el caso de las mujeres dicha discriminación doble ya que les afecta por una parte, en su condición de personas discapacitadas, y por otra en su condición de mujeres. ¿En qué se manifiesta esta discriminación? Para responder a esta cuestión de manera breve, hacemos referencia a las conclusiones recogidas por este colectivo en PLAN INTEGRAL DE ACCIÓN PARA MUJERES CON DISCAPACIDAD 2005-2007 CERMI (Comité español de representantes de personas con discapacidad). Sin tener espacio para desarrollar cada uno de estos ámbitos, quisiera dar algunas pinceladas que de alguna manera hacen una fotografía de la situación que están viviendo estas mujeres.

1. Educación: En la actualidad, un 35, 15% tiene estudios Primarios y 15% es analfabeta.

2. Salud:Además de la inexperiencia de algunos profesionales para detectar y tratar problemas de salud en estas mujeres, se encuentran diariamente con barreras que hacen que no puedas disfrutar de una Sanidad preventiva y curativa a la que todos y todas tenemos derecho… ¿Han pensado alguna vez en las revisiones ginecológicas a mujeres en sillas de ruedas?, ¿todas las consultas tienes aparatos para hacer mamografías adaptados? Lamentablemente, no.

3. Violencia.
La violencia contra la mujer es definida por la ONU como: “cualquier acto de violencia basado en el género que produzca, o acabe produciendo, resultados de daño físico, psíquico o sexual o sufrimiento en la mujer, incluyendo amenazas de tales actos, coacción o privación arbitraria de libertad, ocurriendo todo esto tanto en el ámbito público como privado” (Art.1 de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, 1993). Tendríamos que reflexionar y ponernos en la piel de estas mujeres. Son un grupo de altísimo riesgo y con una especial desprotección, pues en ellas concurren determinadas situaciones que las hacen especialmente vulnerables cuando viven situaciones de violencia. Como recoge el propio Instituto Andaluz de la mujer, ¿hemos pensado que ellas tienen...?
- Mayores dificultades (o imposibilidad total) a la hora de defenderse físicamente.
- Mayores dificultades (o imposibilidad total) para expresar los malos tratos.
- En ocasiones dificultad (o imposibilidad total) de acceso a los centros de información y asesoramiento principalmente debido a la existencia de todo tipo de barreras físicas y de comunicación.
- Una mayor dependencia (o absoluta) de la asistencia y cuidados de otros.
- Miedo a denunciar el abuso por la posibilidad de la pérdida de los vínculos y la provisión de cuidados.
- Menor credibilidad a la hora de denunciar hechos de
este tipo ante algunos estamentos sociales.
- Abusos más severos y frecuentes sobre aquellas mujeres que tienen una multideficiencia, problemas de desarrollo mental y de comunicación. A todo ello añadimos grandes problemas de autoestima por no coincidir con imágenes estereotipadas de belleza y imagen de la mujer, no poder realizar los papeles tradicionales asignados a la condición de mujer... y si esto fuera poco...en muchas ocasiones para vivir, desplazarse, alimentarse... ¡dependen de sus propios agresores...!

4. Empleo. España es el país de la Unión Europea con el menor nivel de empleo entre los discapacitados, ya que sólo el 20% de las personas de entre 16 y 34 años con algún tipo de minusvalía tiene ingresos salariales, según datos de la oficina estadística de la UE, Eurostat. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), casi siete de cada diez discapacitados pertenecientes a la población activa, se encuentran actualmente en el paro, si esta cifra por si sola es ya denunciable, más aún cuando nos referimos a las mujeres con discapacidad, donde la tasa de desempleo es del 84%.. Podríamos reflejar muchos más perfiles. Todos y todas debemos vivenciar estas situaciones. Son invisibles, la mayoría de las veces no somos conscientes de las limitaciones y segregaciones que sufren estas mujeres, hasta que no contactas con ellas y escuchas “sus voces” cuando nos describen situaciones que afectan la propia dignidad respecto al empleo, salud, relaciones de pareja, familia... Como recoge el Manifiesto de las mujeres con discapacidad en Europa (1997) es necesario (sigue siéndolo a pesar de que han pasado muchos años) una acción política destinada a mejorar la situación de las mujeres con discapacidad en todos los ámbitos que intervengan las políticas comunitaria, pero creemos que también es n e c e s a r i o que cada uno y una de nosotros y nosotras reflexionemos y empecemos a ser conscientes de situaciones de discriminación, incomprensión, barreras mentales pero también físicas... que vivimos y observamos diariamente en nuestros trabajos, en la calle, en edificios... ante los que permanecemos impasibles y que a estas mujeres las agraden física o personalmente en su día a día. No salen cifras en los informativos de estas situaciones de violencia, ni aparecen en las estadísticas... ¿somos conscientes de que existen? Es necesario que desde cada contexto personal y social empecemos a tomar posturas, a abandonar planteamientos cobardes, a no ser sólo comprensivos/as con estas situaciones sino tomar medidas concretas, poner en marcha proyectos, intentar soluciones, educar para la igualdad... ,si no es así ¿no seremos cómplices de esta doble discriminación? ¿no seremos responsables de su olvido?


Asunción Moya Maya

Profesora de la Universidad de Huelva

jueves, 23 de octubre de 2008

Sr. Director. Una carta para los Reyes Magos de Oriente.


Carta al Director:


Hace dos años, si no tres, por estas fechas y a través de Cartas al Director, escribí a sus Majestades los Reyes Magos pidiéndoles una Ley de Promoción a la Autonomía Personal acorde a la realidad de las personas con diversidades funcionales y en consonancia con los Derechos Humanos (DDHH).
Pues, la ley todavía no se cumple acorde con los DDHH, por lo visto es muy costoso dotar a un colectivo social, históricamente discriminado, de recursos y apoyos para que podamos ejercer nuestros derechos y deberes. Aún hoy, en muchos lugares del mundo se opta por construir residencias para que 30 personas residentes puedan estar atendidas por 3 personas profesionales; y aún en muchos lugares se cree que una persona que necesita apoyos humanos intensivos ha de vivir cuidada de la familia hasta el final de las fuerzas y la esperanza. Por esos lugares los Reyes Magos todavía no han pasado. Sin embargo, por mi casa sí pasaron y me trajeron la oportunidad de vivir mi vida, asumiendo riesgos y responsabilidades, me trajeron la asistencia personal (AP) utogestionada y sin copago, me la trajeron envuelta en un proyecto piloto, titulado "Hacia la Vida Independiente ", de Barcelona. La AP que me llegó vino sin manual de instrucciones y sin pilas. Al principio fue un caos controlarla, se trataba de establecer una relación laboral en el día a día de lo que iba a ser mi vida, era empezar a tomar decisiones tan cotidianas como a qué hora me levanto, cuándo plancho, o qué ceno. Fue hace dos años, fue quitar el control de mi vida a mi familia y empezármela a dirigir yo misma. Hoy continúo teniendo asistencia personal autogestionada y sin copago, todavía la tengo envuelta en un proyecto piloto, y con todo lo vivido, con toda la libertad adquirida y con el fenómeno de poder controlar yo mi vida, sólo me sale pedir de nuevo a Gaspar, Melchor y Baltasar que observen cuantos de los derechos humanos nos han devuelto, a los/as participantes, con la dotación de la asistencia personal, y que el mismo sistema de autogestión y no copago lo traigan la noche de reyes envuelto en la ley de promoción a la autonomía personal y en la ley de servicios sociales. Os cuento una sorpresa chula que me he encontrado al inicio de este curso: Resulta que en las bibliotecas públicas, en los ordenadores de acceso a internet, tema accesibilidad era inexistente. Yo utilizo el teclado de pantalla, por lo que a mediados del curso pasado hice la solicitud pertinente, a finales una coleguilla me contó que habían recibido respuesta de la Diputación de Barcelona confirmando la previsión de hacer accesibles los ordenadores. .. Pues ¿os créeis que se han matado? No, se ha limitado a meter el teclado de pantalla y nada más, ni lupa, ni audifono. Digo sorpresa chula pq a mi me viene de perlas, pero la dipu ya sabe que de accesibilidad poca, muy poca.En la uni son más eficaces y de un día para otro activaron la accesibilidad a los ordenadores.


Marga

martes, 21 de octubre de 2008

Lola y Juan


Os voy a contar la historia de mi amiga Lola y de mi amigo Juan. Puede ser una historia inventada o una historia real. ¿Quién sabe? Dicen que lo real supera muchas veces la ficción. ¿O es al contrario?Veréis, Lola y Juan son dos personas con la misma diversidad funcional, sólo que Lola tiene un grado mayor de afectación que mi amigo Juan. Además Lola tuvo un desafortunado accidente hace unos 3 años. No fue nada, fue mas el susto que otra cosa o al menos eso creyó ella. La cuestión es que a partir de entonces comenzó a sentir dolores en las lumbares, a sentir sensación de hormigueo por las piernas, esto se agudiza si camina un poco mas de lo normal o si esta parada de pie derecho.Ambos se conocieron a través de una amiga que los presento vía Internet va para cuatro años. Estuvieron un largo período de tiempo si volver a saber uno del otro, hasta que un buen día Juan decidió saludarla. A partir de ese día se convirtieron en grandes amigos y no dejaban pasar un día sin hablar entre ellos. A pesar de vivir en localidades diferentes y bastante lejanas llegaron a conocerse personalmente y lo pasaban muy bien juntos.Un buen día se dieron cuenta que entre ellos había nacido un sentimiento y que no era un sentimiento de amistad, sino de algo más. Lo pensaron mucho y lo hablaron mucho ya que ambos sabían que se encontrarían con muchos obstáculos tanto familiares, como sociales, pero a pesar de eso decidieron darse una oportunidad como pareja y luchar juntos contra todos los obstáculos. Pensaba que juntos podrían con todo y contra todos.Hacían todo lo posible por verse al menos una vez a mes y lo pasaban muy bien juntos, o al menos eso me decía Lola. En su último encuentro fueron a visitar un gran palacio, dicho palacio tenía un servicio de sillas de ruedas para las personas que lo necesitase. Entonces Lola pensó que el palacio era muy grande y que si quería aguantar todo el día sin dolor seria mejor coger una silla. Lo consulto con él y dijo que sí, que él la llevaría sin problemas. Vieron el palacio y estuvieron todo el fin de semana juntos. El día de la despedida ella lo notaba muy raro pero pensaba que era por eso, por la despedida.Pasan los días y ella lo sigue notando raro, como sin ilusión alguna. Lola le pregunta varias veces pero Juan siempre quita importancia a la cosa y dice que no le pasa nada. Al cabo de unos quince vuelve a insistir y le dice que lo ve muy raro y sin ilusión alguna. Juan pregunta que desde cuando lo ve así, que si es desde su ultimo encuentro. Lola dice que si, que mas o menos es desde entonces. Y por fin se decide a contar lo que le pasa. Le dice que desde que vieron el palacio y la tuvo que llevar en la silla le invade un pensamiento, el pensamiento de que si siempre va a tener que “cargar” con ella. Lola se quedo casi sin aliento, sin saber que pensar ni que decir. Ella llevaba días pensando que le podía pasar, había encontrado miles de cosa pero jamás se le hubiera venido a la cabeza esa. No sabia que decir y lo único que pudo decir fue, que siempre no, pero que habría ocasiones en que si, que si no se veía preparado para eso, se pensara si quería seguir o no con la relación y que luego se lo dijera. Lola ha estado esperando una respuesta durante seis días, al meno esperaba una justificación más convincente, pero se al darse cuenta de que mi amigo Juan no daría la cara, decidió darla ella. Si algo caracteriza a mi gran amiga Lola es su valentía, orgullo y dignidad.Ahora yo me hago una reflexión: Si entre nosotros nos vemos así porque aun no hemos tomado conciencia de nuestra realidad y valor, nos va a resultar aun mucho más difícil convencer al resto. El primer paso ha de ser de todos y cada uno de nosotros.Conozco bien a Lola y se que en caso contrario, nunca hubiese pensado así. Ella lleva luchando toda su vida porque en la sociedad no haya ningún tipo de discriminación para que ahora venga un “igual” y la discrimine de esa manera.


Paqui Villacañas Jimena

lunes, 20 de octubre de 2008

NUESTRA AUTOESTIMA VI

¡PORQUE TU LO VALES!


Nuestro valor como personas es como este anillo:


“UN ANILLO MUY ESPECIAL”


Había una vez un joven, con baja autoestima, que recurrió a un sabio en busca de ayuda...

—Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago ada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedomejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más? El maestro, sin mirarlo, le dijo:

—Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... –y haciendo una pausa agregó— Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
—E... encantado, maestro –titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

—Bien –asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó –toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer al anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado –más de cien personas— y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación.
—Maestro –dijo— lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto delv erdadero valor del anillo.

—Qué importante lo que dijiste, joven amigo –contestó sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca,no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

—Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya,no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¡¿58 monedas?! –exclamó el joven-.

—Sí –replicó el joyero— Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente... El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

—Siéntate –dijo el maestro después de escucharlo—. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedopequeño de su mano izquierda.

domingo, 19 de octubre de 2008

La mujer araña

La estadounidense Judith Scott teje sus esculturas como un insecto. Atrapa piezas, las anuda y envuelve en lana. Sordomuda y con síndrome de Down, esta artista ‘outsider’ ha logrado el reconocimiento internacional de museos y coleccionistas con sus insólitas obras
Carl Hendrix sufre parálisis cerebral. Se mueve en silla de ruedas por la gran sala del Creative Growth Art Center, de Oakland (California, Estados Unidos). Construye mesas y sillas utilizando como referencia métrica su propio brazo largo y delgado. Donald Mitchell, un hombre corpulento, dibuja hombrecitos negros y compone música. Dan Miller, un joven autista, traza líneas que se repiten una y otra vez, como el fruto de una obsesión. Sentada frente a una larga mesa, una mujer diminuta con un original sombrero trenza y anuda telas en una singular escultura a la que envuelve de vez en cuando con sus brazos. Es Judith Scott, una de las artistas de este centro de arte californiano, fabricando sus enmarañadas piezas de hilo o lana. Ella, como Dan, Donald o Carl, encontró en esta institución para adultos con discapacidades físicas o mentales un camino para su expresión artística.
Vestida con colores chillones, tocada siempre con extravagantes sombreros y con largos collares de cuentas, Judith Scott pudo haber sido uno de los personajes solitarios y silenciosos creados por el escritor Samuel Beckett. O quizá la protagonista de las obras del autor de Despertares, el neurólogo Oliver Sacks. Sordomuda y con síndrome de Down, Scott llegó a ser una figura destacada del movimiento outsider y sus obras forman parte de las colecciones más importantes de los museos dedicados al art brut.
Ahora, su singular historia como artista ha sido llevada al cine por Lola Barrera e Iñaki Peñafiel. El documental Qué tienes debajo del sombrero, producido por Julio Medem, que pudo verse en la última edición del Festival de Cine de Valladolid y en el de Sevilla, muestra la vida de Judith y de su hermana gemela, Joyce, y el largo camino que ambas hubieron de recorrer hasta encontrarse.
La sombra de Judith persiguió a Joyce toda su vida. El nacimiento de ambas mostró enseguida las diferencias. Un cromosoma de más las separaba. A los seis años, Judith dejó la casa familiar –“Una mañana me desperté y ella no estaba. Sólo recuerdo un espacio frío en mi cama”, explica Joyce– e ingresó en una residencia para discapacitados. “Dejamos de hablar de ella y así dejó de existir”, recuerda su hermana. Pero el conflicto estaba ahí, en las sensaciones nunca explicadas de las gemelas.
En 1986, Joyce consiguió la custodia de Judith tras observar en los informes médicos de las instituciones donde había estado su hermana un lapso de tiempo sin justificar y sospechar que podrían haber estado experimentando ciertas drogas con ella. Judith sufría de disquinesia, un movimiento continuo de la mandíbula, efecto secundario muchas veces de algunas medicaciones utilizadas en psiquiatría. En aquellos centros donde permaneció 36 años jamás se dieron cuenta de que era sordomuda. No le hicieron un diagnóstico adecuado, no estuvo bien tratada, ni siquiera hubo intentos de educarla, de adaptarla al mundo adulto. En sus 62 años de vida, Judith sólo estuvo “en libertad” alrededor de veinte. Nunca le enseñaron a leer ni a escribir, ni tampoco el lenguaje de signos. Vivió sumida en el silencio.
La historia de Judith la descubrió Lola Barrera en un artículo en la revista de la Asociación Española del Síndrome de Down. “Lo leí y me quedé alucinada. Se lo conté a Iñaki Peñafiel, que en ese momento se planteaba hacer una película, y nos lanzamos”. Las casualidades que siguieron empujaron el proyecto como una locomotora. La productora ejecutiva de la película, Gemma Cubero, tenía amigos en San Francisco que conocían a la hermana de Judith, Joyce. A partir de ahí, todo fue cobrando forma.
Contar la vida de Judith ha supuesto un antes y un después para los directores del filme, que se han volcado en él con absoluta ternura. Cuenta Peñafiel que descubrió en la escultora norteamericana a una persona muy inteligente con la que enseguida pudo establecer una comunicación fluida. “En cuanto empezamos a rodar, desde el primer momento me puso las condiciones en las que podía trabajar. Era ella quien con un gesto me señalaba cómo debía colocar la cámara y a qué distancia. Si me acercaba mucho, me daba un manotazo. Me pegaba tortas porque estaba de mí hasta las narices, para luego abrazarme y comerme a besos. Rodar esta película”, afirma, “me ha cambiado la percepción de muchas cosas; por ejemplo, la forma de acercarme a la gente, o la manera de mirar. Es fascinante lo que hacía esta mujer. Era como un personaje de comedia. Me recordaba a Buster Keaton. Era divertidísima”.
Acabada la II Guerra Mundial, un psiquiatra de la Escuela de Viena, Leo Navratil, ayudaba a sus pacientes animándoles a exteriorizar sus traumas mediante dibujos. Entre las montañas de garabatos, Navratil descubrió unos cuantos que le gustaron. Se los envió al pintor francés Jean Dubuffet, quien al verlos acuñó el término art brut para designar las obras artísticas libres de toda influencia. “Los mecanismos psicológicos de los que surge la creación artística tienen tal naturaleza que, o bien deberían incluirse en el terreno de la patología, y considerar a todos los artistas como psicópatas, o bien habría que extender los límites de la normalidad para que abarquen la locura”. Éste es el arte sin razón, algo intuitivo, el ideal de cualquier artista que persigue dejar de lado lo racional y trabajar desde lo más profundo. Un arte creado al margen de la cultura oficial que Roger Cardinal, un crítico de arte inglés, amplió en 1972 al campo de los artistas autodidactos, los outsiders, que no persiguen ser artistas famosos, ni ganar dinero, ni complacer a nadie.
Judith Scott es el mejor ejemplo de esa corriente. Su mundo interior afloró dos años después de llegar al Centro de Arte de Oakland. Al principio, Judith se sentaba en la silla y emborronaba papeles sin más. Un día, Silvia Seventy, una de las artistas que enseñan allí, le ofreció una madeja de hilo y unos palos de madera. Y todo cambió. Se iniciaba un proceso de creación sorprendente. Con telas y lanas, unos materiales utilizados desde siempre por las mujeres, Judith inició su inesperado despegue hacia el estrellato. Sus obras crecían poco a poco en tamaño y forma hasta que llamaron la atención de la dirección del centro y de John MacGregor, un psicólogo e historiador del arte que escribió en 1999 Metamorphosis: the fiber art of Judith Scott. Fue a partir de ahí cuando llegó el éxito comercial de Judith. Sus bolas de lana adoptaban cada vez figuras más caprichosas. Pies, pájaros, siluetas… El mundo silencioso de la artista irrumpía con fuerza en la realidad y sus esculturas comenzaron a cotizarse al alza. Hoy alcanzan precios de 15.000 a 20.000 dólares, y los museos de art brut de Lausana, Baltimore, Tokio, Dublín, además de galerías y coleccionistas privados, han adquirido muchas de sus obras.
Como un ave de rapiña, Judith Scott afanaba cualquier objeto que se cruzara en su camino. Bobinas de cartón, zapatos, sillas… y, lo mismo que una gran araña, tejía con ellos sus nidos, atrapando cuanto advertían sus ojos. Con los años creció como artista. Sus manos le proporcionaban seguridad, y ese aplomo se fue reflejando también en su forma de vestir. Su pequeña figura de metro y medio se llenaba de collares coloristas, como caramelos de fresa y limón. Cuidaba mucho su aspecto. Alrededor de la cabeza se anudaba largas bufandas, y encima, como colofón, siempre un sombrero. “Cuanto más aumentaban sus obras, cuanto más reconocimiento recibía, más adornos se colocaba. Era una expresión de su autoestima”, reconoce Joyce Scott.
Pero lo más sorprendente es el interior de las esculturas de Judith Scott. Aparecieron en el interior tesoros de desechos, como si de la cueva de Diógenes se tratara. Una evidencia de la cleptomanía de la artista. Allí aparecieron no sólo los carretes de las lanas que utilizaba habitualmente, sino un enorme ventilador roto, una bicicleta, sillas, bolsas de patatas fritas, las luces del árbol de Navidad, mantas, zapatos de tacón… incluso un gran carro de supermercado que un día un mendigo abandonó a la puerta de la institución californiana.
La araña que atrapa, envuelve sus capturas y teje, una figura a la que remiten las obras de la escultora norteamericana, fue otra de las sorpresas que experimentaron Lola Barrera e Iñaki Peñafiel al conocer a la familia Scott. “Todo eso estaba en el guión que preparamos para nuestra película y de repente, cuando conocemos a Joyce, la hermana gemela de Judith, nos enteramos de que su marido es un reputado documentalista de arañas”. El azar del arte. Lola Barrera, madrileña, de 46 años, ejerció como médico de familia en el País Vasco durante diez años, hasta que pidió una excedencia para dedicarse a la pintura. Sus obras, de una abstracción monocromática, se exponen en estos días en la galería de la librería Ocho y Medio de Madrid. La conexión con la historia de Judith tiene también mucho que ver con su mundo personal. Lola Barrera es madre de una niña con síndrome de Down, y la experiencia que vivió en Oakland con Judith y Joyce Scott le ha calado muy hondo. “Ver a los artistas de este centro, gente que en teoría consideramos desgraciados por su limitación y su discapacidad, es impresionante. Cualquiera de nosotros firmaría por pasar un solo día como ellos allí”.
El Creative Growth Art Center es una institución artística, no es un centro de terapia. Se fundó en 1974 y desde entonces los discapacitados que allí acuden han producido cerca de 450.000 piezas. “La energía que hay allí es algo increíble. El éxito de este tipo de institución es que funciona de forma independiente; es un centro subvencionado a través de fundaciones privadas y se financia también con la obra de los artistas”, comenta Barrera. Fascinada por lo que vio, tiene la firme idea de intentar montar una institución de este tipo en España.
Iñaki Peñafiel nació en Madrid hace 39 años. Ha dirigido tres cortometrajes, uno de los cuales, Amigo no gima, fue candidato en 2004 a los Premios Goya. Peñafiel se entusiasmó enseguida con el proyecto: “La historia de Judith me pareció desde el principio un guión de película. Conocerla me emocionó. Ver cómo combinaba los colores, su sensibilidad para los tonos, me convenció de que es una artista buenísima”. Ambos tuvieron claro que la suya no era una película de ficción. “La motivación fundamental era conocer qué se escondía dentro de Judith, por qué fabricaba esas esculturas. Ése es el misterio que la película persigue”. Judith Scott (Ohio, 1943-California, 2005) creó en silencio ese inmenso mundo vivo y sorprendente.

JULIA LUZÁN

El País semanal

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Para la edición de este humilde blog Judy es una expresión de la Grandeza del Ser Humano, de la Riqueza de la Diversidad, a pesar de los Gobiernos y de gran parte de la sociedad.