miércoles, 12 de enero de 2011

domingo, 2 de enero de 2011

La vida sentimental de los discapacitados


Es un tema que quizá se vaya un poco de la temática de este blog, Maternidad Adaptada, o no. Es algo a lo que no dejo de darle vueltas últimamente por que es algo que me afecta directa o indirectamente. Lo que voy a contar aquí no necesariamente me ha pasado a mí pero son anécdotas que conozco muy de cerca.

Estoy muy feliz con mi pareja y con mi niño. Me parece genial que una editorial haya encontrado mi historia lo suficientemente interesante para editarla pero ¿por qué mi historia suscita interés? Hay dos opciones: A- Es una bonita historia bien escrita que tiene su interés o B- Una discapacitada se atreve a ser madre y encima alardea de ello. A ver, que no soy la primera ni la única mujer y madre discapacitada. No quiero medallas por ello. Siempre tuve inquietudes literarias y encontré una gran fuente de inspiración en mi embarazo y la aproveché.

A veces pienso que la sociedad todavía tiene metida en la cabeza la idea del discapacitado metido en casa a cargo de sus padres sin apenas vida social propia y ¿sentimental? ¡anda ya! Si es un crío que jamás crecerá. Esto nunca te lo dirán a la cara, ya no… Está mal visto pero todavía permanece en algún lugar oscura de la mentalidad española (la que he podido sondear algo). Espero que mi libro ayude a dar algo de luz.

Encontrar pareja es un gran reto. La mayoría nos valemos de internet para ello. Sospecho que son más las mujeres discapacitadas que los hombres que tienen éxito. ¿Por algún resquicio de la idea de que el hombre protege a la mujer? Si la discapacidad es adquirida después de estar en pareja ¡ay, mala suerte! La gente se comparece del pobre marido o mujer y ya está (aunque también he oído casos de que el marido tiene que escuchar sugerencias de divorcio por parte de ajenos). Pero si te enamoras de un discapacitado y haces vida en pareja con él ¡Ya eres la tonta del pueblo! Has cogido un producto defectuoso y en vez de devolverlo ¡te quedas con él! Nadie te pregunta si eres feliz, solo lo que te cuesta ayudarlo. Nadie se cuestiona lo que hace él por ti ni lo que te aporta ¿qué va a aportar un discapacitado? Sólo ven su discapacidad. AH! Una ventaja tiene tener una pareja discapacitada: Oficialmente, te has ganado el cielo por santo/a mártir. Da igual que seas un/a ímbecil, si tu pareja es discapacitada eres buena persona, eso es algo incuestionable (¿Por qué? ¿Por qué no la has abandonado? A lo mejor tiene que aguantarte mucho más tu pareja a ti que tú a ella, quizá él sea el que te aporta paz a tu vida…) Quedémonos con lo bueno: Eres tan bueno/a como un angel.

Vaaaaaale, se acepta que un discapacitado se case o viva en pareja. Otra ventaja de tener una pareja discapacitada es que nadie te dará la paliza con la dichosa pregunta “¿Para cuando un niño? ¡NO, POR DIÓS! Tema tabú, como hablar de la soga en casa del ahorcado. Yo solamente se la he oído a mi madre y a mi hermana. A nadie más. Nadie me permitió coger a un bebé hasta que estuve embarazada.
Por absurdo que parezca también se han encontrado mujeres discapacitadas que viven en pareja con personas que se sorprenden que se queden embarazadas por que presuponían un matrimonio sin sexo. Es lo que tiene estar con un ángel ¡es muy aburrido!

Y cuando das el campanazo de quedarte embarazada es inevitable oir algún que otro comentario más o menos hiriente de lo difícil que es criar a un hijo (curiosamente, dicho por alguien que nunca viene después a comprobar si el pobre bebé es criado correctamente). Descubres que algunas personas de poco alcance pensaban que tus padres te habían esterilizado de pequeña y ahora se enteran de que no… (no me hagáis comentar esto, por favor, por vergüenza ajena). Yo no oculté mi embarazo a nadie pero como me pilló la barrigota en invierno e iba mucho en la silla de ruedas, sólo se enteraba quien era informado por mí. Pero sé que han mirado mal a mujeres en avanzado estado de gestación por ir en silla de ruedas. ¿Por imprudentes? ¿Por locas? Seguro que ha sido el embarazo más premeditado de la década.

Bueno, ya está, ya tienes a tu niño/a precioso/a medio criado, parloteando y corriendo que da gusto tapándoles la boca a muchos. Es ahora cuando descubro la última ventaja ¡Existe otra pregunta tabú! ¿Quién la adivina? “¿Para cuando el segundo?” y si a alguien se le escapa por error ya se apresuran a corregirse “bastante tiene…” Así que ya tenemos a Miquelet condenado a ser hijo único por la sabiduría popular.

Estrella Gil García

Bibliotecaria, escritora y madre

En su blog:

MATERNIDAD ADAPTADA

viernes, 31 de diciembre de 2010

domingo, 19 de diciembre de 2010




Que tengáis una Navidad y un 2011 llenos de Paz,
Ternura y Calidez.

domingo, 10 de octubre de 2010

La Princesa de Eboli


Ana de Mendoza y la Cerda (1540-1592), era hija única de Diego de Mendoza, Príncipe de Mélito y nieto del Gran Cardenal Mendoza. Diego se casó en 1538 con Catalina de Silva, hermana del entonces Conde de Cifuentes. Ana nació en Cifuentes y murió en Pastrana, por lo que puede considerarse propiamente como alcarreña.
Por su educación tuvo un caracter dominante y altivo. Pero también voluble, rebelde y apasionado, como el de los antiguos Mendozas. No hay noticias destacadas de su infancia, salvo la leyenda referente a la pérdida de un ojo por causa de una caida o de la esgrima. Pero este dato no es claro, quizá no fuera tuerta sino bizca. Ciertamente alabaron su belleza, a pesar del parche que la adornaba. El caso es que cuando su boda se la describe como que la novia era "bonita aunque chiquita". Su educación fue nuy influida por las peleas y separaciones entre sus padres, en gran parte debidas al caracter mujeriego de Diego. Ana tomaría partido por su madre.
Esta rica heredera fue casada muy joven en 1552 con Rui Gómes de Silva (1516-1573), noble segundón portugués mucho mayor que ella. Rui había venido a Castilla acompañando a Isabel, futura esposa de Carlos V, y entró al servicio del futuro Felipe II ganándose su amistad, por lo que fue favorecido económica y políticamente siendo, entre otros cargos, Secretario y hombre de confianza de Felipe II. Al servicio de Rui entraría el aragonés Antonio Pérez.
Con el favor de Felipe II, Rui entroncó por matrimonio con los poderosos Mendoza. Como la novia era muy jóven, y la familia Mendoza muy poderosa, la novia permanecería unos años en casa de sus padres hasta la consumación del matrimonio. Desde la boda, el padre de Ana les cedió el título Condes de Mélito, permaneciendo él como Duque de Francavilla. Ana acompaña a su madre en 1557 a la Corte que en Valladolid tiene la princesa Regente Juana, y allí se producen nuevos escándalos entre su madre y su padre, el cual tuvo una hija ilegítima (que llamó María de Mendoza) y otra nueva amante después. Ello durante el primer embarazo de Ana, que no hacía mas que padecer y llorar, aunque se dijo de ella "que tiene mas seso que todos ellos".
El matrimonio no se consumó hasta 1557. Ana y Rui vivieron definitivamente juntos desde la vuelta de éste en 1559 y tuvieron seis hijos vivos en los trece años de matrimonio. Rui, aunque tuvo algunos pleitos con su suegro, había logrado entretanto que éste fuera nombrado miembro y Presidente del Consejo de Italia en 1558 y virrey. Los puestos parece que se eligieron principalmente con el objetivo de alejar lo más posible a Diego de su hija y yerno, incluso con el riesgo de provocar una revuelta entre sus gobernados por su caracter.
En su intento, truncado por la muerte, de lograr un poderoso mayorazgo para sus hijos, Rui compró a su suegro Éboli en el reino de Nápoles. Felipe II le nombró Príncipe de Éboli en 1559. Luego compró las villas de Estremera y Valdeacerete, siendo nombrado Duque de Estremera, y para finalizar compró la villa de Pastrana (1569) siendo nombrado en 1572 por Felipe II Duque de Pastrana con Grandeza de España. Por tanto Ana fue la primera Princesa de Éboli y la primera Duquesa de Pastrana. Rui gastó en las compras el equivalente a cuatro años de la renta anual del Duque del Infantado!
En los cuatro años que restaron desde la compra de Pastrana hasta su muerte, mejoró y amplió los cultivos en Pastrana, trajo a moriscos que iniciaron allí una floreciente industria, logró una feria anual con privilegios especiales y fundó, con su esposa, la Iglesia Colegial de Pastrana y favoreció la fundación por Santa Teresa de Jesús de dos conventos Carmelitas en Pastrana en 1569.
Durante el periodo de su matrimonio la vida de Ana fue estable y no se le conocen andanzas ni problemas. Rui la trato tanto como un padre (por la diferencia de edad) como marido, dando estabilidad a esta parte de su vida hasta su repentina muerte. A partir de entonces, su caracter, los problemas de la infancia ya contados y la falta de la única persona que le había dado estabilidad en la vida hicieron que Ana tuviera una existencia problemática. Aunque el primer hijo muriera de niño, su hija mayor Ana casaría con el hijo del poderoso Duque de Medina-Sidonia, el siguente Rodrigo heredaría el Ducado de Pastrana, otro hijo Diego sería Duque de Francavilla, virrey de Portugal y Marqués de Allenquer. A su hijo Fernando, ante la posibilidad de llegar a Cardenal, le hicieron entrar en religión pero éste escogió ser franciscano cambiando su bombre a Fray Pedro González de Mendoza (como su tatarabuelo el Gran Cardenal) y llegaría a ser Arzobispo.
Muerto su marido en 1573, se instaló la desconsolada Princesa en el convento que había fundado Santa Teresa en Pastrana tras llamarla para ello la propia princesa ("la princesa monja, la casa doy por deshecha!", dijo la abadesa) logrando que las carmelitas huyeran de allí trasladandose el convento a Segovia en 1574. Ana mantuvo en el convento una vida rodeada de sirvientas que atendian sus gustos, poco acorde pues con el caracter riguroso que había impuesto Santa Teresa. Ana no fue buena administradora del patrimonio de sus hijos menores de edad.
Para complicar las cosas, en su afán por lograr un heredero varón (o por perjudicar a su hija, no está claro), tras morir su mujer Catalina en 1576, Diego se casó enseguida con Magdalena de Aragón, hija del Duque de Segorbe. Murió en 1578 dejando a su mujer embarazada, para susto de su hija Ana (viuda por aquel entonces), quien no perdió la herencia pues Magdalena tuvo una hija que murió a poco de nacer. Lógicamente todo esto afectaría al equilibrio emocional de Ana.
Volvió a la Corte madrileña por ello e intentó ascender rápido intentando preservar su herencia paterna e intereses. Tuvo gran habilidad en la intriga, heredada de su madre y de los Mendoza. Gran enemiga del partido de la Casa de Alba (el partido opuesto al antaño liderado por su marido y ahora dirigido por Antonio Pérez, nuevo Secretario de Felipe II), la leyenda dice que fue la supuesta amante de Felipe II (lo que niegan Marañón y otros autores) y de su Secretario Antonio Pérez a la vez. De Antonio parece ser que sí lo fuera. Antonio era seis años mayor que ella y no se sabe realmente si lo suyo fue simplemente una cuestion de amor, de política o de búsqueda de un apoyo que le faltaba desde que muriera su marido.
La leyenda (pues cierto no fue) de sus amores con Felipe II ha sido muy usada en la literatura y, por supuesto, en la "leyenda negra".