martes, 30 de septiembre de 2008

SER MUJER


Ser mujer,
a pesar de las miradas de muchos,
de sus desprecios;
y de sus juicios injustos.

Ser mujer,
a pesar de todas las barreras,
de las zancadillas;
y de todas las malas maneras.

Ser mujer,
a pesar de mi ser invisible,
de esa pobreza moral;
y del discurso necio e impasible.

Ser mujer,
a pesar de ingratitudes,
escandalosas ignorancias;
y alevosas, ruines actitudes.

Ser mujer,
a pesar de las condenas,
de soledades atronadoras;
y de por otros previstas cadenas.

Ser mujer,
a pesar de la ajena desvergüenza
de iniquidades mayúsculas;
y de mal enmascarada vileza

Ser mujer completa,
diversa, consciente,
digna, libre;
y coqueta.



Trini Recio

lunes, 29 de septiembre de 2008

¿QUÉ IMAGEN TIENEN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE LA MUJER DIVERSA?


Las imágenes sociales describen de forma esquemática a los colectivos a partir de creencias –
estereotipos- y valoraciones –prejuicios-, más o menos acertadas o erróneas. La imagen social
de la mujer con discapacidad es distinta de la del resto de mujeres. Comparten una imagen
surgida en las sociedades patriarcales que las sitúa en condiciones de inferioridad respecto a
los hombres y las ubica dentro del ámbito familiar y doméstico. Sin embargo se les niega la
posibilidad de ejercer aquellas funciones que estas mismas sociedades consideran propias de
las mujeres, ya que según la imagen estereotipada existente, las que tienen una discapacidad
carecen de las cualidades necesarias para ser esposas o compañeras y madres. Por otra parte
no trabajan fuera de casa, pero por ser eternas niñas, tampoco son libres en el ámbito
doméstico.
Por otro lado, la imagen de la mujer con discapacidad comparte algunos atributos con la de los
hombres con discapacidad. Existe una concepción de la discapacidad que lleva asociada
ciertos atributos como inferioridad, lo que suscita sentimientos de rechazo, miedo, etc. Pero,
mientras que al hombre con discapacidad se le considera apto para trabajar, tener y disfrutar
de una pareja, y tener hijos e hijas, a ellas se les niega tales posibilidades.
La imagen social de las mujeres con discapacidad cumple una función fundamental en la
discriminación que sufren. Por una parte ofrece argumentos aparentemente razonables -
prejuicios- para justificar la situación de desventaja en que se encuentran. Por otra, explican
cuáles son las pautas de comportamiento idóneas respecto a ellas.
Hay dos factores esenciales que impiden que la imagen de las personas con discapacidad sea
y esté incluida en situaciones de normalidad: la propia imagen que tienen de sí las personas
con discapacidad y la que tienen los comunicadores.
El grado de satisfacción personal que experimenta una mujer tiene mucho que ver con que se
identifique más o menos con la imagen que socialmente se tiene del cuerpo... Así la gordura se
ha convertido en algo indeseable y la delgadez se identifica con el éxito... Sin embargo, este
prototipo es, en el mayor numero de casos, inalcanzable para las mujeres. Además de estos
atributos físicos, entran en juego rasgos culturalmente aceptados como ideales en la mujer y
que difícilmente cumplen aquellas que tienen alguna discapacidad, quienes tienen experiencias
y apariencias “diferentes”, lo que las aparta y aísla del resto del grupo.
Los prototipos y normas estéticas definidas por la cultura dominante, mostradas a través de la
publicidad e interiorizadas como socialmente deseables provocan la necesidad de cambiar o
alterar el cuerpo imperfecto. El mensaje es claro: “El modo en que están nuestros cuerpos no
es aceptable ni deseable”. Ser no-discapacitada es lo ideal y unido a ello está la expectativa
adicional de conseguir el cuerpo perfecto.
Las mujeres con discapacidad no se libran tampoco de la influencia que ejercen esos mensajes
publicitarios a la hora de “configurar” sus cuerpos, sabemos lo que es deseable y no en el
cuerpo de una mujer y comparamos. La discapacidad es vista como un “déficit” y el “ideal”
impuesto queda lejos de su alcance. Estos mensajes se interiorizan y se establecen relaciones
de comparación entre el estándar de belleza y la imagen que esas mujeres tienen de sí mismas
lo que probablemente las conducirá a un deterioro de su autoestima.
Esta autoimagen se ve refrendada o cuestionada por la familia y amigos desde que surge la
discapacidad que puede ser desde la infancia. Comienza entonces un proceso de evaluación
de comparación con los estándares de belleza. Al mismo tiempo y en función de esa
percepción que los demás tienen de la discapacidad, se niegan o limitan roles que
generalmente son asignados a las mujeres. No encajar en el molde establecido de belleza o
“buena presencia” limita las posibilidades de mantener relaciones íntimas, acentúa las
diferencia físicas y daña la auto-percepción que tenemos de nuestro cuerpo.
Por tanto, una mujer con discapacidad acaba viviendo esa discapacidad como algo negativo,
entre otras cosas, porque cercena sus posibilidades de relación y de consideración social en la
medida en la que no es capaz de responder a patrones y roles determinados. Su existencia
gana en invisibilidad al no desempeñar ni encajar en esos moldes tradicionales. (Se deja de
participar en actividades según el sexo y la edad, no se les considera en el papel de novias,
madres o esposas, se les niegan puestos de trabajo en los que existe un componente alto de
“exhibición” de la imagen, etc.) y, sin embargo, se realzan elementos de su vida que en
personas sin discapacidad serían vistos como normales (estudiar, cocinar, asearse, etc.) o se
distorsiona su existencia para hacer retratos de vidas extraordinarias, hechos de superación
personal heroicos o románticos.
Esta ausencia de expectativas sobre la proyección personal de una mujer con discapacidad y
el hecho de no responder a las características que definen un rol incrementa el desconcierto de
los otros a la hora de relacionarse. Este hecho hace que, o bien renuncien a mantener esa
relación, o lo hagan siempre bajo el condicionamiento de “no saber que hacer” ante lo que
creen es una persona diferente. Del mismo modo, esta actitud genera desconcierto en la mujer
con discapacidad y lo que es peor acrecienta la inseguridad, el miedo y la valoración negativa
de sí misma.
De alguna manera, la percepción de nuestro cuerpo nos da incidios (consciente o
inconscientemente), de nuestras posibilidades futuras de desarrollo personal, situación social y
económica, etc. Existe una relación entre el cuerpo y las expectativas de evolución personal.
Esta situación no es del todo aplicable a las mujeres con discapacidad intelectual.... ya que
difícilmente son vistas como mujeres. Su cuerpo es objetivado, también con propósito de
dominación pero en un contexto diferente: actos cotidianos que resultan sensuales y eróticos
como el desvestirse, se convierten en actos curiosos, llamativos e indeseables en una mujer con discapacidad.



Ana Molano

Fragmento de la ponencia: LA IMAGEN SOCIAL DE LA MUJER CON DISCAPACIDAD
*Dibujo de mi querida sobrina Carmen P. (9 años)

domingo, 28 de septiembre de 2008

EN HOMENAJE A MI MADRE

La madre de una persona es muy importante para esa persona, su desarrollo, etc. Y si hablamos de una persona con diversidad funcional (discapacidad) la importancia es aún mayor, mucho mayor.
Hoy quiero hablar de mi madre, madre de una mujer con diversidad funcional (discapacidad) en un grado del 68 %. Ella no tuvo muchas cosas materiales que darme, ni ahora tampoco Sólo me dio y me da cosas importantes, trascendentes como toda buena madre. Siempre se fió de mi y me dejó hacer, desde muy chiquita. Me ha regalado siempre el mejor regalo que puede hacerse: Libertad.
Quiso que supiera defenderme yo sola, que supiera hacer las tareas de casa como mi hermana, me ha dejado desde muy chica decidir sobre mi vida, a veces no me entendía, ni ahora tampoco, pero ella dice que yo sé que hacer con mi vida. Hay cosas que se le escapan, pero confía. Teme pero respeta a su manera. Yo he podido estudiar, viajar por toda España yo sola, trabajar.... en definitiva ser, poco a poco, la mujer que quiero llegar a ser Sabe que soy diferente en el mas amplio sentido de la palabra.
Como todas las vidas reales la nuestra no fue ni es idílica. Vivíamos en el campo y me tocó trabajar duro (todos en casa lo hacíamos; mi padre, mi hermana y ella en el campo y yo en la casa). Una vez en la ciudad pronto vinieron para ella las facturas de tanto trabajo y privaciones (las de una niña de posguerra en el ámbito rural) y la artrosis severa y otras enfermedades aparecieron. Ahora ya es mayor, y a veces se pone malita o se cae. Ella sabe que puede apoyarse en mi tanto como en mi hermana, yo la acompaño al médico o donde necesita, le ayudo con la administración de su medicación y con la casa en general. Y... es curioso, pero si llaman al teléfono y no conoce a la persona que llama, la mayoría de las veces le dice: “Espérese que se va a poner mi hija”.
Tiene sus miedos y temores, momentos buenos y malos. Y discutimos como cualquier madre e hija. Nada idílico. Todo sencillo y difícil, como es la vida real. Ni más ni menos.
Con la lucidez que me dan los años agradezco a mi madre haberme preparado para ser una mujer completa, ojo, no perfecta ni supermujer, sino capaz de coger las riendas de esta vida, con todo lo maravilloso, y también con todo lo oscuro.
Gracias por todo mamá.
Dios te bendiga.
Te quiero, tanto,,,,


Trini R.

sábado, 27 de septiembre de 2008

LESBIANAS CON DISCAPACIDAD


Recientemente leí en Internet un artículo titulado “Violencia de Género contra la(s) Mujer(es) con disCapacidad(es)”, ponencia que presento Mª. Soledad Arnau Ripollés en el Seminario organizado por Eraberri, Vitoria - Gasteiz, el 7 y 8 de mayo de 2004, y publicada en isonomia.uji.es . En el mismo se habla de la “Teoría de discriminación múltiple”. Textualmente se lee un párrafo interesantísimo que señala: “Hablar de mujer con discapacidad es, hablar necesariamente de una “doble marginación”: son mujeres “doblemente” azotadas por injusticias sociales propias de las que se aplican a las personas con discapacidad, por ser consideradas tradicionalmente como “discapacitados”, tales como exclusión de los espacios habituales, infravaloración de la propia persona con discapacidad, y de sus capacidades...; y, por las injusticias propias por el hecho de ser mujeres”. Pero el mejor complemento a esto, se lee en este otro párrafo: “Hay Mujeres con discapacidad que “padecen más de dos discriminaciones”: mujeres lesbianas con discapacidad, mujeres de otras etnias con discapacidad, mujeres de otras culturas con discapacidad..../…”. Esto es el mejor ejemplo de la llamada “Teoría de la doble discriminación”, que en este paso es de “triple discriminación”,… de las injusticias sociales, religiosas y sobretodo morales.
Siendo mujer, lesbiana y ahora con una discapacidad visual, puedo señalar que este tipo de actitud va sumada a la sobreprotección familiar, que pasa a ser una actitud más que discriminatorial, es una marca que lejos de ayudarnos a crecer y a ser independientes, nos produce más miedo que tranquilidad. Tenemos siempre, amigas, que pensar que la lucha debe comenzar ya que hoy más que nunca es obligante “Ganar espacios dignamente”.


Elena Hernáiz Landáez

viernes, 26 de septiembre de 2008

MATERNIDAD



Esta reflexión, que encontró la responsable de este blog en la web Red De Mujeres Con Discapacidad, nos la hacemos muchas mujeres diversas.


…"resulta paradójico que muchas mujeres con discapacidad representadas en el imaginario social como personas débiles y dependientes, se convierten en cuidadoras de madres y padres ancianos, de sobrinos y otros familiares. Vemos así limitado nuestro derecho a independizarnos y a elegir libremente nuestra maternidad a causa de nuestra supuesta incapacidad para cuidar de nosotras mismas y de otros, viéndonos obligadas al final a desempeñar en alguna etapa de nuestra vida el papel de cuidadoras". Riosolidaria Nº 56 Cocemfe reclama el derecho de las mujeres discapacitadas a ser madres y esposas

jueves, 25 de septiembre de 2008

Marlee Matlin


Actriz estadounidense ganadora de un Premio de la Academia.
Nacida en Morton Grove, Illinois, hija de una pareja judía, Matlin perdió
gran parte de su capacidad auditiva a la edad de 18 meses, a causa de un ataque de Roseóla Infantil. Perdió toda capacidad auditiva en el oído derecho y el 80% en el izquierdo.
Hizo su debut a la edad de 7 años, en el papel de Dorothy en la versión de "El mago de Oz" que realizó en un grupo infantil de teatro, y continuó apareciendo en otras obras a lo largo de su niñez.
Su debut cinematográfico fue con la película Hijos de un dios menor
(1986), que le proporcionó el Globo de Oro a la Mejor Actriz Dramática
y el Oscar a la mejor actriz. Es, hasta el momento, la actriz más joven en recibir este premio a la edad de 21 años y 218 días. Interpretó el papel principal en la serie de televisión "Dudas razonables" (1991-1993), y ganó un Emmy por su participación en la serie "Picket Fences".
También ha tenido papeles en las series El ala oeste, Seinfeld y Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales. Por este último, ganó otro premio Emma en 2004.
Matlin se casó con Kevin Grandalski, agente de la ley, el 29 de agosto de 1993. Tienen dos hijas (Sarah Rose, nacida en 1996; Isabella Jane, nacida en 2003) y dos hijos (Brandon, nacido en 2000; Tyler, nacido en 2002).
Esta actriz de teatro, cine y televisión es portavoz de VITAC, la mayor empresa de subtítulos para la televisión para los deficientes auditivos, y es considerada toda una heroína en esa comunidad por su trabajo por conseguir que todas las televisiones tengan una tecnología de subtítulos.
En 2002 publicó su primera novela, Deaf Child Crossing, que está vagamente basada en su niñez.
En 2007 la actriz entregó en la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) un mensaje con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad en el cual pidió igualdad de oportunidades, igualdad de trato y oportunidades de trabajo decente para las personas con discapacidad.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Alejandra, una niña gallega discriminada por su diversidad



Educación la envía a un centro especial pese a la voluntad familiar de que no sea excluida.
Los padres de Alejandra -una niña gallega de 14 años con diversidad funcional intelectual- se han visto ingratamente sorprendidos al conocer la decisión de la Delegación Provincial de la Consellería de Educación e Ordenación Universitaria en Pontevedra, al cambiar la modalidad de escolarización de la niña para el próximo curso, lo que supone su traslado desde el CPI “El Progreso” de Catoira (Pontevedra) –donde siempre ha estado escolarizada y en cuyo municipio está ubicado el domicilio familiar- hacia el Centro de Educación Especial de Vilagarcía de Arousa, alejado 15 kilómetros.
“Esta arbitraria decisión es una ofensa al sentido común y una grave vulneración de los derechos humanos de mi hija” , declara Mónica Sumay, madre de Alejandra, que hasta ahora no había recibido ninguna notificación oficial, enterándose a través de una comunicación de la dirección del actual centro, con lo cual no se ha tenido en cuenta para nada la opinión de los padres, en contra de las normativas vigentes.
Alejandra es una persona incluida en un centro educativo público, CPI “El Progreso”, ubicado en su propia localidad de residencia, donde convive junto a sus hermanos, vecinos y padres, participando de la comunidad y contribuyendo a una socialización inclusiva y diversa. El CPI cuenta entre sus designios promover la igualdad de oportunidades, evitando todo tipo de discriminaciones, para lo cual debe establecer las medidas necesarias que garanticen la plena integración de todos los alumnos en el centro y contar con los recursos adecuados para ello. Tramitar la escolarización de Alejandra en un Centro de Educación Especial (CEES) que se ubica fuera de su localidad, existiendo otras posibilidades de escolarización en su actual CPI, constituye una medida impropia de un estado de derecho, denegando las ventajas aportadas por el modelo pedagógico y de normalización de servicios, para retrotraerse a prácticas y recursos propios de un modelo institucionalizador y clínico, previsiblemente lesivo para Alejandra.
Los CIP son concebidos para la normalización educativa y han de estar dotados de recursos de integración adecuados para las personas con necesidades especiales de apoyo educativo (NEAE) como Alejandra. Sobre el CPI recae la competencia y el deber de viabilizar la inclusión educativa de los alumnos con NEAE, favoreciendo la participación en la vida social y cultural y la formación en el respeto a la diversidad en nuestra sociedad. Tramitar el traslado a un CEES de una alumna escolarizada y perfectamente integrada en el CPI, comportará la discriminación de Alejandra por cuanto afecta a sus derechos a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la participación. La presunta insuficiencia de recursos personales o materiales para la escolarización de un alumno con NEAE en un CPI, en ningún caso debe ser excusa para proceder al apartamiento y exclusión de un alumno que ya está escolarizado, sino al contrario, el CPI debe tramitar ante la administración pública la demanda de recursos suficientes para solventar las necesidades de apoyo del alumno. “¿Por qué Alejandra tiene que ir el próximo curso a un centro a 15 km. de distancia y sus hermanos pueden seguir en Catoira? ¿Por su diversidad funcional? ¿Por no dotar al CPI de los recursos necesarios? Si finalmente esto se lleva a cabo, será una grave discriminación para mi hija y propiciada por los responsables de Educación” , añade la madre.
“Disposiciones como la LISMI (Ley de Integración Social de los Minusválidos, Leyes educativas, la LIONDAU (Ley de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal, Ley 51/2003), la misma Constitución Española de 1978, el propio Estatuto Gallego de Autonomía de 1981 y la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad -en vigor en España desde 3 de mayo de 2008-, protegen claramente los derechos humanos de Alejandra y no se puede consentir que los mismos sean menospreciados a través de una decisión injusta de la Delegación de Educación; por eso llegaré hasta donde sea necesario”, afirma rotundamente Mónica Sumay.

FORO DE VIDA INDEPENDIENTE
*Dibujo de mi querida sobrina Carmen P.

martes, 23 de septiembre de 2008

lunes, 22 de septiembre de 2008

Violencia de género contra las mujeres con diversidad funcional


Si hacemos un pequeño recorrido por la historia de nuestro pensamiento, así como de nuestra ciencia y nuestras artes, podemos observar que ha habido un periodo de tiempo especialmente significativo en nuestra historia, la modernidad, de donde hemos aprendido que el ser humano tiene dignidad intrínseca (tenga la nacionalidad y estatus social que tenga), y que, muy posiblemente, ésta “es” la característica más propia que le dota de “humanidad”; con lo cual, al mismo tiempo, “la dignidad” se ha constituido como la característica más “universal”, y “digna de universalizarse” de todas las posibles.
Sin embargo, en ese “deseo de universalización” hemos implantado a nivel mundial determinados pensamientos –fundamentalmente occidentales-, así como “tipos de seres humanos concretos”, puesto que se ha explicitado que “en esa universalización” no estamos todos ni, menos aún, todas, obviando otra peculiaridad del ser humano que, ni qué duda cabe, igualmente le dota de “humanidad”: nos referimos sin duda alguna a la diversidad humana (El ser humano ha demostrado ser la suma de “universalidad + particularidades”).
Por ello pues, hemos aprendido de posturas menos ortodoxas, -posmodernistas...-, que en nuestro afán de “universalizar” hemos dejado en los márgenes a muchos grupos y colectivos de seres humanos; hemos aprendido que para universalizar es necesario tener presente toda peculiaridad.
Así, colectivos de “otras culturas”, de personas con especificidades físicas, sensoriales y/o psicológicas, de mujeres, de personas mayores, y otras etnias..., configuran la geografía de “quienes están en los márgenes”.
Gracias a los mass media principalmente, cada vez más la ciudadanía de a pie estamos siendo testigos de que esa mitad de la Humanidad, la(s) Mujer(es), son sujetos que padecen una serie de “injusticias sociales” –viven en los márgenes - por parte de una cultura, occidental o no, que defiende la “superioridad del hombre” en relación a ella(s).
Dichas injusticias, tales como una inferioridad en los puestos de trabajo; en los salarios; en los niveles educativos; hasta, incluso, en llegar a padecer violencia –física, psicológica y/o sexual-..., simplemente por el mero hecho de “ser mujer”, son “sociales” precisamente porque, tal y como
han puesto de manifiesto las propias mujeres de todo el mundo, tienen mucho más de construcciones sociales y/o culturales , que no de diferencias estrictamente biológicas –tal y como a lo largo de la historia se nos había hecho creer-.
Al parecer, quienes “hablaban del ser humano en sentido abstracto” –y, por tanto, en sentido universal-, en la praxis lo único que hacían era distinguir “los Otros” de “ellos Mismos”.
Así, todos aquellos grupos que han sido/siguen siendo parte constitutiva de “esos márgenes”, han sido esos Otros y Otras que, tal y como explica Celia Amorós -centrán dose en el grupo de mujeres-, se perciben a sí mismos/as y perciben sus realidades en función de cómo “los Mismos” los definen (motivo más que suficiente como para que se hallen en absoluta desigualdad, y por tanto en especial vulnerabilidad, respecto a los Mismos).
Sin embargo, dentro de los márgenes todavía existen “más márgenes” que dejan a esas y esos sujetos en el silencio y la invisibilidad más absolutas. Si “dentro de los márgenes” se encuentran las mujeres y “los discapacitados ” como grupos separados, pero que comparten la marginación de “los márgenes”; ni qué decir, cuando ambos colectivos convergen en unas sujetos específicas: las mujeres con discapacidades.
Hablar de mujer con discapacidad es hablar necesariamente de una “doble marginación”: son mujeres “doblemente” azotadas por injusticias sociales
propias de las que se aplican a las personas con discapacidad, por ser consideradas tradicionalmente como “discapacitados” y por las injusticias propias por el hecho de ser mujeres. Es lo que se denomina «Teoría de la doble discriminación o Teoría de la discriminación múltiple ».
Así, si tanto la discapacidad, por un lado, como el hecho de ser mujer, por otro, ya de por sí suponen enormes actitudes injustas; ni qué decir, cuando estos dos factores se concentran en un solo ser humano.
A pesar de que apenas existen cifras precisas que evidencian que las mujeres con discapacidad sufrimos violencia de género; ello, no nos impide afirmar que sí sucede.
Contrariamente a lo que comúnmente podríamos entender, ya que las personas con discapacidad, especialmente las mujeres, nos desarrollamos y movemos en entornos que propician la “sobreprotección” desde nuestro núcleo familiar más inmediato, hasta espacios institucionalizados que han sido creados, al menos en principio, para asegurarnos “un determinado bienestar”, hay que reconocer que las mujeres con discapacidades sufrimos violencia de todo tipo, a pesar de la aparente “sobreprotección”. Las mujeres con discapacidades, cuanta mayor discapacidad tenemos, más “carne de cañón” somos de sufrir violencia física, psicológica y/o sexual.
- Aunque somos la mitad de “la Humanidad con discapacidad”, no nos encontramos en paridad con respecto a nuestros compañeros, los hombres con discapacidad, con lo cual:
1. Sufrimos mayor “sobreprotección”, si cabe, tanto en el entorno familiar como en espacios institucionalizados.
2. La sobreprotección nos genera mayor dependencia, moral y física, con respecto a “quienes nos cuidan/se encargan de nosotras”.
3. Esta dependencia, a su vez imposibilita una independencia económica.
4. Al mismo tiempo, esta sobreprotección produce que tengamos una muy baja autoestima, al igual que se nos perciba como mujeres devaluadas.
5. Tanto la baja autoestima, así como la “devaluación social”, que padecemos en términos generales hace que no se nos considere válidas para ser amantes, esposas, ni madres.
6. La excesiva devaluación social que configura nuestra realidad más inmediata, nos deja en gran indefensión frente a las diversas acciones violentas que podemos sufrir.
7. Indefensión y vulnerabilidad se dan de la mano cuando se trata de “acusar los actos violentos”.
8. La falta de una buena cobertura de protección social propicia que las mujeres con discapacidades podamos ser víctimas de actos violentos con gran facilidad.
9. Precisamente, tanto la “baja autoestima” de una mujer con discapacidad como la “mala percepción social” que se tiene de ella, hacen que quienes las agreden física, psicológica y/o sexualmente, lo hagan con “mayor libertad moral” (mejor dicho, “mayor libertad pseudo-moral”).
- Sin embargo, para que todo ello cambie debemos:
1. Tener la capacidad de mirar “con ojos diferentes” a la discapacidad, entendiéndola como un problema social que nos incumbe a todas y todos, y que, por tanto, su solución también es, y debe ser, social . Para las personas con discapacidad, en concreto para el colectivo de mujeres, la anatomía tampoco puede ser destino.
2. Crear una cobertura de protección social suficiente, desde la Filosofía del Movimiento de Vida Independiente y de los Derechos Humanos de las personas con discapacidad, que ayude y contribuya a dignificar la vida de las mujeres con todo tipo de discapacidades, así como que se reconozcan y garanticen sus Derechos a formar una familia, a la maternidad y a disfrutar de su sexualidad.
3. Analizar y detectar la violencia que sufren las mujeres con discapacidades, especialmente de las mujeres que, por su discapacidad, no pueden valerse por sí mismas.
4. Reconocer, en primer lugar, que la vida de una persona con discapacidad tiene valor en sí misma, y que toda “acción violenta” que pueda ejercerse contra ella debe ser interpretada como verdadera violación de Derechos Humanos de Mujeres y Hombres con discapacidad-es.
5. Potenciar la autoestima de las mujeres con discapacidades, haciéndolas participes activas de sus propias vidas.
6. Fomentar la desinstitucionalización, creando alternativas de vida dentro de la comunidad, y que propicien una verdadera integración y normalización dentro de la sociedad, como mejor vía de autodefensión y de visibilización.
7. Crear una cobertura de protección social suficiente, desde la Filosofía del Movimiento de Vida Independiente y de los Derechos Humanos de las personas con discapacidad, donde la mujer con discapacidad, tenga el tipo/grado de discapacidad que sea, forme parte activa de todo aquello que
configura y posibilita su realidad, a fin de que puedan combatir la violencia en la que se ven envueltas como consecuencia de “vivir desde la a-normalidad”.


Dña. Mª Soledad Arnau Ripollés

Dpto. de Filosofía y Filosofía Moral y Política (UNED)

domingo, 21 de septiembre de 2008

¡ARRIBA TU DIGNIDAD!

Levanta tu cabecita morena,
enfrenta el futuro valerosa
tu eres limpia y buena
digna, fuerte y poderosa

Marcha por la vida con orgullo.
mira de frente y con valor.
pues al defender lo tuyo
defendiste lo de todas con ardor.

Desafía firme a quien te niega
por ser mujer diversa, diferente;
con tu dignidad no se juega,
esa debe ser tu lucha permanente.

Reclama y atiende a tu respeto,
aprecia tu belleza y cree en ella,
honrar tu dignidad debe ser tu reto,
hazte dueña, capitana de tu estrella.


*A LA MISMA MUJER DIVERSA

Trini Recio

sábado, 20 de septiembre de 2008

A UNA MUJER DIVERSA


Tu cuerpo de niña profanaron
tu piel, tu alma, tu dignidad,
tu inocencia quebrantaron
con total vileza y bestialidad.

Fue uno y muchos silenciaron
por cobardía, miedo o maldad,
él y muchos de mierda llenaron
tu Ser chiquito con soez rufiandad

Se ampararon en tu ser Diferente
que él y muchos devalúan, condenan
a sufrir la injusticia de forma silente,
a ser anulada con saña te penan.

*Para contribuir a que nunca más pase.

Trini Recio

viernes, 19 de septiembre de 2008

ALICIA ALONSO


La más pequeña de cuatro hermanos, nació en La Habana, Cuba, donde comenzó a bailar cuando tenía nueve años. Empezó sus estudios de ballet en la Sociedad Pro-Arte Musical (sociedad fundada con aportaciones privadas por Maria Teresa Garcia Montes de Giberga) en La Habana, con Sophia Fedorova y bailó en Cuba con el nombre de Alicia Martínez. Después de casarse con su compañero Fernando Alonso cuando tenía quince años, cambió su apellido por el de Alonso. Cuando Alicia llegó a la ciudad de Nueva York estudió con Anatole Vilzak y Ludmilla Shollar en la escuela del American Ballet y después con Vera Volkova en Londres.
Desde los diecinueve años, Alicia tiene un defecto en un ojo y era parcialmente ciega. Sus compañeros tenían que estar siempre en el lugar exacto donde ella esperaba que estuviesen y utilizaba luces en sitios diferentes del escenario para que la guiaran.
En
Nueva York, Alicia bailó en los musicales de Great Lady en 1938 y Stars in your eyes en 1939. Fue solista en el American Ballet en 1939 y 1940.
Alonso fue una de los miembros fundadores del American Ballet Theatre en 1940 y en 1943 se convirtió en una de sus bailarinas más destacadas. El 2 de noviembre de ese mismo año, la Alonso protagonizó la famosa sustitución en Giselle que debió ser bailado por otra grande, Alicia Markova. Desde entonces Alonso se hizo mundialmente famosa con el personaje de la inocente campesina, engañada y convertida en Wili. En el American Ballet, Alonso recreó papeles principales en la obra de Anthony Tudor llamada Undertow y en Theme et Variations de George Balanchine, una de sus más grandes creaciones. Debido a una enfermedad que tuvo Nora Kaye, Alonso pudo bailar como prima ballerina en Fall River Legend de Agnes De Mille en 1948. En el American Ballet Theater pudo trabajar con Michel Fokine, George Balanchine, Léonide Massine, Bronislava Nijinska, Anthony Tudor, Jerome Robbins y Agnes de Mille, además de otros coreógrafos relevantes de nuestro siglo. La pareja formada por Alicia e Igor Youskevitch fue uno de los mejores equipos y junto a él pudo participar en los Ballets Rusos en Monte Carlo en 1955.
Entre 1955 y 1959, Alicia bailó cada año con los Ballets Rusos de Monte Carlo como estrella invitada. Fue la primera bailarina del hemisferio oeste en actuar en la Unión Soviética y la primera representante americana en bailar con el Bolshoi y el Kirov en los teatros de Moscú y Leningrado (San Petesburgo) en 1957 y 1958 respectivamente. Durante décadas Alicia Alonso siguió haciendo giras mundiales en países europeos, en Asia, en el norte y sur de América y bailó como estrella invitada en el Ballet de la Ópera de París, con el Royal Danish Ballet, con el Bolshoi y con otras muchas compañías.
Ha representado sus versiones de Giselle, el Grand Pas de Quatre y
La Bella Durmiente del Bosque para la Ópera de París entre otras. También ha representado Giselle en la Ópera de Viena y en el teatro San Carlo de Nápoles, en Italia; La Fille Mal Gardee en la Ópera de Praga y La Bella Durmiente en el Teatro alla Scala en Milán.
Junto con su marido fundó la Compañía de Ballet de Alicia Alonso en 1948, junto a otros bailarines, muchos de los cuales procedían de las filas del American Theater, compañía que en aquel entonces atravesaba una gran crisis económica. Con el Ballet Nacional de Cuba, compañía que dirige, Alicia no solo se desempeñó durante años como su principal estrella assolluta, sino que además recreó y realizó versiones de grandes clásicos del repertorio balletístico mundial. Los más aclamados y famosos son "Giselle", "Don Quijote", "Lago de los Cisnes" y "La Bella durmiente del Bosque". Algunos de sus estudiantes más famosos ahora bailan en el American Ballet Theater, en el Ballet de Boston, en el de San Francisco, en el de Washington, en el de Cincinnati y en el Royal Ballet entre otros. Ha creado sus propios trabajos incluyendo La Tinaja, Ensayos Sinfónicos y Lidia.
En junio de 2002 fue nombrada Embajadora de buena voluntad de UNESCO por su destacada contribución al desarrollo, conservación y divulgación de la danza clásica y por su devoción al medio de expresión artística, por lo que ha promovido los ideales de UNESCO y la asociación de gentes y culturas del mundo.
A lo largo de sus más de 50 años en el mundo del ballet ha recibido 127 reconocimientos internacionales.

jueves, 18 de septiembre de 2008

ACOSO


Las mujeres con discapacidad siguen sufriendo discriminaciones por razón de género y de discapacidad, y sufren acoso físico, psíquico y sexual con frecuencia. Así 6 de cada 10 personas que sufren algún tipo de acoso son mujeres con alguna discapacidad. Para prevenir esta forma de maltrato, hay que conocerlo y denunciarlo. Y estos son los objetivos que nos proponemos, que todas las personas conozcan y tengan la seguridad que siempre han de ser tratadas con respeto y con dignidad. El acoso psicológico se inicia con una serie de conductas que persiguen calumniar, ofender, ridiculizar y conducir a la víctima al aislamiento del grupo. Con el mantenimiento en el tiempo de esta situación, se busca desestabilizar y destruir psicológicamente a la persona, ya sea el acoso en la familia, entre amigos o en el trabajo. Y en ningún lugar se ha de permitir, se ha de hablar y comentar con conocidos, se ha de buscar ayuda y evitar que la autoestima disminuya. Toda persona tiene derecho a ser respetada como tal y a no sufrir agresiones ya sean físicas, psíquicas o sexuales. Cuando una persona se siente acosada se siente rara, extraña, se pregunta ¿por qué me ocurre esto?. Se siente sola, incapaz de hablar y contarlo pues está avergonzada e insegura de todo lo que le ocurre. Pero una persona que es acosada no ha de sentirse rara, esto ocurre a muchas personas y ocurre sin un por qué. Desde aquí queremos proporcionar información, diálogo, asesoramiento, para ello cualquier pregunta sobre esta problemática la contestaremos y asesoraremos. Queremos compartir cuando exista un problema e informar para prevenirlo.

Carmen Sánchez Carazo
Doctora en medicina, Concejala del Ayuntamiento de Madrid, Grupo PSOE. Vicepresidenta de la Asociación Española contra el Acoso Psicológico en el Trabajo

miércoles, 17 de septiembre de 2008

LA BELLEZA


Fuera del cánón estético establecido en una época determinada también reina la Belleza. Más allá de los servilismos de modas y estereotipos la Belleza muestra también todo su explendor. Hablaríamos de Bellezas Absolutas o Intemporales como una puesta de sol, la sonrisa de un niño, el inmenso mar, la música de Mozart, los ojos del ser amado, el campo en primavera u otoño, las “Venus” de Rubens, el alumbramiento de una nueva vida....... ETC.
Partiendo de esa Belleza Absoluta o Intemporal, veríamos que las personas con diversidad funcional no han sido deseheredadas por Ella aunque así se crea y lo crean ellas mismas. En sus cuerpos la Belleza pone sus dones con generosidad. Puede que la mente de alguna de ellas no entienda nada de Economía o de Trigonometría o que sus cuerpos no sean atléticos y perfectos, pero rezuman belleza. Sólo que para apreciar esa Belleza hay que liberar los sentidos y el corazón de prejuicios, de estrecheces de falsa cultura, de miedos e intolerancias, de falsa sensibilidad, etc. Si se logra tal liberación, la percepción de la Belleza será plena y libre, no dictada por los medios o dirigida por marcas comerciales.
La percepción de la Verdadera Belleza va de la mano del Amor, ese amor que se escribe con mayúsculas, ese Amor que excluye hasta la más pequeña brizna de hipocresía y paternalismo. Amor a la vida, a lo seres que tienen vida o que la hacen posible, aunque ellos no la tengan.
Se tiende a confundir perfeción y belleza y no son la misma cosa, un ejemplo: La Venus de Milo no es perfecta pero sí muy bella, así mismo la Torre de Pissa no es perfecta pero muy bella, tampoco nuestra Catedral de Málaga es perfecta pero bellísima. Los cuerpops de Loli, Alison, Rosa, Manuela, Paqui, Estrella o Laura no son perfectos pero son bellos; los de Gonzalo, Pedro, Fernando, Rafael, o Antonio tampoco son perfectos pero sí bellos, muy bellos y llenos de vida, amor, ternura y autenticidad.

TRINI RECIO

martes, 16 de septiembre de 2008

Cuando era una niña me encantaban los cuentos de hadas


Cuando era una niña, me encantaban los cuentos de hadas. todos eran parecidos, pero a mí no me importaba: “Había una vez una princesa muy guapa, muy guapa que...... después de muchas aventuras y sufrir por culpa de la bruja fea.... se casaba con un príncipe muy apuesto, muy apuesto”. Luego estaba el Patito Feo, que era despreciado por todos, incluso sus hermanos, pero que, finalmente, se convertía en un bello cisne al que todos admiraban. A lo largo de los siglos, estos cuentos han hecho soñar a las niñas, que se creían que podían llegar a ser princesas admiradas por su belleza y cumplir sus sueños. Estos cuentos, muchos de ellos verdaderas joyas de la literatura universal, como “Los Cuentos de las mil y una noches”, no sólo iban dirigidos a los niños, sino que servían para amenizar a los mayores en tiempos y lugares en los que no se conocía la radio, el cine o la televisión. Si se analiza el contenido de todos estos cuentos y de otras leyendas e historias populares, encontraremos en todos ellos el mismo mensaje: La belleza física, especialmente, de las mujeres va unida a todo lo bueno (la bondad, la riqueza, el éxito, la felicidad), mientras que la fealdad parece ser sinónimo de maldad, pobreza, mala suerte o desgracia. Fabrizio, en la Cartuja de Parma, se enamoró de Clelia por su dulce belleza. Este mensaje ha calado bien en la sociedad, en la nuestra...... y en las otras. Poco importa que los cánones de belleza sean diferentes y vayan cambiando con el paso del tiempo. Lo cierto es que buscamos ese ideal, por inalcanzable que sea (las Tops Models de hoy son tan top, que si quieres alcanzarlas te das el batacazo), y rechazamos lo feo como algo casi dañino. Existe un grupo de mujeres que, por mucho que cambien los estándares al uso, nunca están, estamos, de moda: son las mujeres con discapacidades (las entraditas en carnes, al menos, tuvieron su momento de gloria en la época de Rubens, sino véase la celulitis de Las tres Gracias). Esta broma, que puede hacernos sonreír, esconde una realidad, muchas veces, ignorada. Las mujeres con discapacidad, desde niñas, pueden sufrir un rechazo, unas veces, explícito y, otras, tácito, si su discapacidad es muy visible a los ojos de los demás. Las relaciones sociales se ven coartadas, no por la discapacidad, sino por un concepto de mujer, asumido en la mayoría de los casos por ellas mismas, que las coloca en una categoría ambigua: son mujeres, pero sin las condiciones de feminidad. Y para reducir esa ambigüedad, que es tan incómoda, la sociedad, unas veces, las convierte en niñas, con deseos y sentimientos infantiles, otras, en confidente de secretos o en la sucesora de Elena Francis y las personas “más comprensivas” las invitan a jugar a cada oveja con su pareja (- conozco un chico como tú, que haría muy buena pareja contigo -¿cómo yo, en qué sentido?). La solución a este problema no es convertir a la pobre Cenicienta en fea y a la madrastra en bella y distinguida, sino en educar a las/os niñas/os, y no tan niñas/os, en el valor de que la belleza o la discapacidad no son atributos esenciales que definan a las personas en su totalidad y condicionen las relaciones sociales o las de pareja, sino unas características más de cada una/o, que deberían pasar a un segundo plano si lo único que se pretende es tomarse una Coca-Cola con una persona con la que se han encontrado afinidades, que, ¿quién sabe?, si es su Cenicienta particular. Las relaciones humanas deben basarse en algo más que en la fascinación que a todos nos produce determinados rasgos superficiales. No debemos olvidar que sobre las relaciones con los demás se sustentan todas las actuaciones que se llevan a cabo en la sociedad. Nos relacionamos, no sólo con amigas/os o con nuestra pareja, sino también con los profesores y alumnos de la escuela, en la universidad, en el trabajo, en el centro de salud o al comprar el pan. Ahora bien, las mujeres con discapacidad tampoco podemos caer en victimismos baldíos y echar la culpa a los demás de todos nuestros fracasos. Debemos empezar por respetarnos a nosotras mismas, sin compararnos con la Inés Álvarez de turno, pero tampoco despreciándola, como hiciera la zorra con las uvas de la fábula. Debemos apreciarnos en nuestra justa medida, conocer dónde está nuestra valía y defenderla serenamente, cuando busquemos alcanzar nuestras metas, ya sean personales, ya profesionales. No debemos dejarnos infantilizar ni dar pie a que otros nos vean distintas por el hecho de tener una discapacidad (¿distintas de quién?). Ahora yo me pregunto:...... ¿Qué te parecería si el cuento narrase la historia de una princesa que, al besar al príncipe, éste se convirtiese en rana?........

UNA LECTORA EMPEDERNIDA DE CUENTOS, HISTORIAS Y LEYENDAS

De la web: Red MujerConDiscapacidad

domingo, 14 de septiembre de 2008

Manifiesto leído en la II Marcha por la Visibilidad de las personas con Diversidad Funcional.


Esto es una fiesta. No puede ser de otra manera. Estamos celebrando que todos, individual y colectivamente, hemos llegado hasta aquí, desde los cuatro puntos cardinales del mapa.
Nos sabemos acompañados por aquellos a quienes se les sigue negando la oportunidad de asistir, por motivos diversos. Ellos también están, también son visibles.
Y lo hemos celebrado, lo vamos a celebrar.
Ayer hizo dos años que un grupo de personas con diversidad funcional protagonizó un encierro en la sede del IMSERSO, ante el inminente debate parlamentario de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal, o Ley de Dependencia. El encierro terminó en secuestro.
Una de las conclusiones de ese secuestro, que las paredes nos hacen invisibles, ocultan el maltrato y la falta de respeto a los Derechos Humanos (muchos lo vivimos desde las instituciones o centros residenciales). Había que luchar contra las barreras y actitudes que hacen invisibles a las personas discriminadas por la diversidad funcional.
La invisibilidad se produce por múltiples causas:
• Por segregar a los niños con diversidad funcional y privarles de los medios que posibilitan la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación, el ocio inclusivo, el deporte y las mismas actividades que otros niños de su edad, así como de los apoyos precisos para ello.
• Porque los responsables de hacer cumplir la normativa de espacios y edificios públicos, transportes y servicios accesibles para todos miran muchas veces a otro lado.• Por segregar de la actividad laboral a las personas con diversidad funcional
• Por impedirnos la participación en igualdad de oportunidades en los procesos electorales, incumpliendo la legislación que obliga que todas las mesas electorales, por ejemplo, sean accesibles.
• Por discriminar doblemente a muchas mujeres, por su condición de mujeres y de personas con diversidad funcional.
“Nosotros queremos que se nos pague un sueldo justo por realizar un trabajo que somos capaces de hacer, y no por trabajos que el Gobierno declara que somos capaces. Queremos que nos sea permitido vivir donde queremos, y no se nos endose a un sitio. No queremos ser obligados a vivir en casas que nunca podemos llamar nuestro propio hogar. Queremos ser parte de la población general, y no confinados a vivir en ghettos . Queremos que nos sea permitido estar fuera después de las ocho por la noche y no ser confinados en nuestros cuartos como niños pequeños. Queremos que nos sea permitido viajar en nuestro propio país. Queremos un trato justo en el conjunto de nuestro país. En primer lugar, queremos derechos políticos iguales, porque sin ellos nuestros impedimentos serán permanentes”. Estas palabras que nosotros hacemos nuestras las pronunció
Nelson Mandela hace muchos años.
Pero dejemos de mirar afuera. Nos reconocemos capaces y responsables de nuestras propias vidas. Basta ya de buscar culpables fuera de nosotros mismos.
Venimos de donde venimos, de unas enseñanzas y actuaciones más o menos erróneas o acertadas. Pero hemos cambiado supervivencia e inseguridad por responsabilidad e independencia. Nuestra culpa, haber sentido miedo, cobardía o acomodo en el pasado, y aquello no ayudó ni nos va a ayudar en el futuro. No sabíamos, no conocíamos, no creíamos (muchas veces no nos dejaron conocer). Pero eso ha cambiado: ahora sabemos, conocemos y creemos. Lo hemos conseguido y lo vamos a celebrar.
Cada uno de nosotros hemos recorrido un largo camino personal hasta llegar aquí. Las lecciones han sido muchas, tantas como los errores, y de todo hemos aprendido. Hemos aprendido que:
• No nos respetarán si no nos respetamos.
• No nos valoraran si no nos valoramos.
• Nadie nos dará lo que nosotros mismos no hayamos decidido antes ya que es nuestro y actuemos para conseguirlo.
• No negociaremos con nuestras vidas ni con la forma de vivirlas; así como nos responsabilizamos de hacerlas plenas, exigimos respeto por nuestras decisiones y la posibilidad de acceder a los medios adecuados para esa plenitud.
Nos sabemos y sentimos libres para decidir, y hemos decidido caminar por nosotros mismos. No vamos a esperar a que nadie lo haga por nosotros, y aceptaremos a todos los que quieran hacerlo a nuestro lado, hoy, mañana y siempre. Es el momento de celebrarlo.
Y eso ha sido el descenso por esta calle de Atocha, una celebración por el camino recorrido. Porque somos historia y presente social, y porque estamos construyendo un futuro con plena cabida para todos. Y de ahí nuestro grito, bandera de nuestra tenacidad:

¡¡¡ SI… SI… SI… VISIBLES EN MADRID !!!¡¡¡
SI… SI… SI… VISIBLES EN MADRID !!!¡¡¡
SI… SI… SI… VISIBLES EN MADRID !!!

El camino que falta por hacer no va a ser más fácil, pero ahora creemos en nosotros. Cada año seremos más en esta Marcha, nos exigiremos más y reclamaremos más respeto y compromiso. Desde mañana mismo, cada uno de nosotros seguiremos haciéndonos visibles en nuestro entorno, exigiendo lo que es nuestro, siendo responsables con nuestras obligaciones y exigentes con nuestros derechos. Nos quedan muchas plazas Benavente que tomar y muchas calles Atocha para festejar.
Desde el Foro de Vida Independiente, contagiados por el entusiasmo que esta II Marcha en Madrid ha despertado en muchos y el deseo de hacer visibles en sus pueblos y ciudades a todas las personas con diversidad funcional, se ha creado la Red de Marchas. En todas ellas se leerá una declaración común.
Declaración común de la Red de Marchas
En esta Red de Marchas, las mujeres y hombres discriminados por nuestra diversidad funcional, nuestras familias y las personas que nos apoyan salimos a la calle y a Internet para reivindicar ante la sociedad que:
Somos seres humanos que funcionamos de forma diferente; personas con diversidad física, mental, auditiva, visual, de aprendizaje y otras, que reclamamos y exigimos el reconocimiento de nuestro derecho a vivir con dignidad y plenamente libres.
Somos parte de la enriquecedora diversidad humana; reclamamos y exigimos que nuestras vidas sean valoradas en los mismos términos que las del resto de los seres humanos.
Históricamente, las personas cuyas mentes y cuerpos no funcionan como los de la mayoría hemos sido eliminadas, discriminadas, encerradas en guetos familiares o sociales (cárceles muchas veces), y clasificadas según una visión exclusivamente biomédica. Lo rechazamos de raíz, y reclamamos y exigimos que se nos reconozca como personas, no como enfermos.
Desde el año 2006, con la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (diversidad funcional) de Naciones Unidas, sabemos que nuestra realidad es una cuestión de Derechos Humanos. Reclamamos y exigimos el cumplimiento de la Convención, así como todos los medios legales, económicos y humanos necesarios para ello.
Reclamamos y exigimos a todos los Estados que los Derechos Humanos se hagan realidad en cada uno de los rincones del planeta, y no se conviertan en meras declaraciones de intenciones o en papel mojado.

Derechos Humanos… ¡YA!
Respeto a la diversidad… ¡YA!
Igualdad de oportunidades para todos… ¡YA!
Derecho real y efectivo a elegir cómo queremos vivir… ¡YA!
Instrumentos para hacer real nuestra elección… ¡YA!
Nada sobre nosotros/as sin nosotros/as… ¡YA!

II MARCHA POR LA VISIBILIDAD DE LA DIVERSIDAD FUNCIONAL

sábado, 13 de septiembre de 2008


Derechos humanos ¡YA!

(Nuestra muerte digna después)




Resulta muy difícil entender como es que habiendo firmado el Gobierno su apoyo a la Convención de la ONU en materia de discapacidad, continúa sin aplicar los derechos humanos a las personas con una diversidad funcional e incluso se atreve a promulgar y aceptar una Ley para la atención a las personas dependientes sin haberla provisto del presupuesto necesario y que tras más de 20 meses en vigor todavía no se sabe bien a quién o quienes está beneficiando. Sobre todo a las personas valoradas no creo que les haya llegado más que las migajas.

En muchos casos se está dando la circunstancia que, no solo no les dan ninguna nueva aportación, sino que incluso –al parecer- les recortan la que hasta ahora mismo venían percibiendo.

Lo más esperpéntico de todo es que exista un borrador donde se contempla que, si una persona precisa de una asistencia personal o entrar voluntariamente a una residencia geriátrica, pongamos por caso, y no tiene los ingresos suficientes para abonar los costes por esa ocupación, será con cargo sobre el propio patrimonio personal independientemente que este corresponda, en parte o en todo, a los hijos o descendientes directos, confiscando cuentas y todo lo que sea de valor. Y a esto le llaman el cuarto pilar del bienestar social.

Tampoco nos es ajena a nadie la no menos esperpéntica realidad de ciudadanas y ciudadanos centenarios, además de personas con diversidad funcional que pretendiendo acogerse a los criterios de autonomía que contempla la ley están siendo relegados a un “vuelva Ud. dentro de cinco años, o le atenderemos cuando ya haya cascado” Quizás sean estos los que no disponen de recursos o patrimonio para sufragarlo.

¿Acaso ocurre lo mismo con los otros tres? ¿Acaso alguien ha de pagar con sus propiedades una intervención quirúrgica, o la educación de sus proles? ¿Les dejan por ello sin una pensión contributiva o no? ¡Por qué se hace con las personas dependientes esta discriminación social! ¿No somos todos los españoles iguales ante la Ley, o es que además del Rey existen otros que se escapan a estos reales beneficios?

Pero lo más indignante es que precisamente cuando miles, millones de ciudadanos exigimos derechos humanos y vida Digna Ya, parece ser que el ejecutivo en uno de sus acostumbrados alardes grandilocuentes y confundiendo una vez más el culo con las témperas pretenda abrir el debate y aplicar antes del fin de la legislatura, como un derecho humano más, no el de la eutanasia que en periodo electoral no quisieron recoger en su programa por miedo a fuga de votos, sino del suicidio asistido sin considerar el inminente peligro que esto puede acarrear tanto para personas mayores como para personas con diversidad funcional. ¿Es que acaso indirectamente nos están invitando a morirnos?

Por todo cuanto antecede, por muchísimo más si profundizáramos en la infinidad de situaciones que nos privan de desarrollar una vida de calidad y porque antes de una muerte digna, que también llegado el momento, precisamos de los medios necesarios para tener la vida digna que histórica y culturalmente se nos viene negando y parece ser que la situación se reafirma hoy se manifiestan nuestros compañeros al grito de Derechos humanos ¡YA! (Nuestra muerte digna después)


Nosotros convocamos para esta tarde, sábado día 13 de Septiembre, a las 18 horas, en la Calle Atocha de Madrid, la IIª Marcha por la Visibilidad de la Diversidad Funcional bajo el lema:

Derechos humanos ¡YA!

(Nuestra muerte digna después)

LA FILOSOFIA DE LA LIBERTAD

viernes, 12 de septiembre de 2008

POEMA A LA DIVERSIDAD Y AL PRURALISMO

Diversidad en España

Pluralismos divididos.

No seremos nunca libres

Si no aprendemos a unirnos

No nos unirá el silencio,

Ni más leyes, ni esa voz

Que dice representarnos

Y no es más que un cruel “patrón”

Nos unirán las palabras,

El respeto y el deber

De mostrarnos con orgullo.

Con el orgullo del Ser.

Nos unirán nuestras manos

Formando una gran cadena.

Cadena de pensamientos

Derribando una condena.

Diversidad de los pueblos.

Pluralismos sometidos

Que no hablen más por nosotros

Quienes nos han dividido.

Mª Ángeles Sierra

jueves, 11 de septiembre de 2008

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES DIVERSAS


Este año, acaba de ser aprobado por el Parlamento Europeo un Informe sobre la situación de las mujeres de los grupos minoritarios en la Unión Europea. Considera dentro de esos grupos minoritarios el de las mujeres con discapacidad y en él se dice: “Casi el 80% de las mujeres con discapacidad es víctima de la violencia y tiene un riesgo cuatro veces mayor que el resto de mujeres de sufrir violencia sexual. Así como las mujeres sin discapacidad son objeto de una violencia mayoritariamente causada por su pareja o ex pareja, las mujeres con discapacidad, el 68% de las cuales vive en instituciones , están expuestas a la violencia de personas de su entorno, ya sea personal sanitario, de servicio o cuidadores. La violencia no sólo es una realidad frecuente en el caso de las mujeres con discapacidad, sino que en muchas ocasiones es la causa misma de la discapacidad. A escala mundial, se estima que la violencia doméstica es la principal causa de muerte y de discapacidad, antes que el cáncer, los accidentes de tráfico o incluso la guerra , para las mujeres de entre 16 y 45 años.” Y ¿por qué esta especie de tolerancia ante la evidencia de unos datos? Quizás la barrera más significativa que impide la visibilidad del maltrato y con la que se encuentra una mujer con discapacidad después de haberlo sufrido es la aceptación cultural y social del abuso, la tolerancia y el hecho de no tomar en serio el abuso de mujeres con discapacidad. Si las mujeres no saben que tienen apoyo, seguirán sintiendo miedo de informar que están siendo maltratadas. Una mujer que vive en relación con la violencia y además es dependiente para las acciones de la vida diaria puede ser obligada a seguir viviendo en una relación violenta. Confío que esta Red que ahora comienza a tejerse sirva para atrapar todo aquello que nos pueda ser útil para eliminar de raíz esta situación injusta y humillante que es la de la violencia ejercida contra las mujeres.

Marita Iglesias
Experta en violencia de género y discapacidad

Wed de Red de Mujeres Con Discapacidad:
http://www.redmcd.org/

miércoles, 10 de septiembre de 2008

UNA PIONERA EN NUESTRO PAIS


Dolores Jiménez Alcántara (La Puebla de Cazalla, Sevilla, 28 de julio de 1909-Málaga, 14 de junio de 1999), conocida artísticamente como La Niña de La Puebla, fue una de las más grandes cantaoras de flamenco y de copla andaluza.
Hija de un barbero aficionado al cante, Dolores Jiménez nació en La Puebla de Cazalla (Sevilla). Un colirio mal compuesto le hizo perder para siempre la vista a los tres días de nacer. Con ocho años comenzó a recibir enseñanza especial y musical. A los 20 años, acompañada de su guitarra, actuó en un festival en Morón de la Frontera (Sevilla). Su carrera se lanzó imparable. Pasó de la interpretación de estilos más ligeros, como las colombianas o los fandangos, a otros solemnes, como la seguiriya o la soleá. Según sus propias declaraciones decidió dedicarse al cante profesional cuando oyó cantar al Niño de Marchena.
Estuvo casada con otro notable cantaor, Luqui­tas de Marchena (Lucas Soto Martín, n. en Lina­res, 1913-1965). De este matrimonio nacieron otros dos conocidos artistas del folklore andaluz: Adelfa Soto y Pepe Soto.
Su gran triunfo llegó antes de la Guerra Civil española (1936-1939), pero fue después cuando La Niña de la Puebla llevó a cabo una actividad artística casi frenética, en gira continua por toda España hasta los años setenta, representando cada año un espectáculo distinto: Ópera flamenca (1947), Pasan las coplas (1947), El sentir de la copla (1950), Toros y cante (1951), Noche de coplas (1953), Así canta Andalucía (1954), Herencia de arte (1955), Noche Flamenca (1963), Fantasía Flamenca (1970)... A lo largo de toda su carrera profesional trabajó con figuras legendarias del arte flamenco: Manolo Sanlúcar, El Cojo de Huelva, Pepe Marchena, Manuel Vallejo, José Cepero, Juanito Valderrama, Niña de Antequera, Pepe Pinto, El Sevillano, Rafael Farina, El Carbonerillo, El Corruco de Algeciras, José Menese o Camarón de la Isla. En 1987, se retiró de las tablas tras actuar en la Cumbre Flamenca que se celebró en Madrid. Pero reapareció en los escenarios en 1995 y ya no los dejó hasta que la muerte le sorprendió cuatro años después. Su último espectáculo tuvo que terminarlo antes de tiempo por encontrarse mal.
Una semana después de su fallecimiento iba a recibir la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes. Uno de sus hijos manifestó cuál era el mayor deseo de su madre: ser recordada por la colombiana Serranía del Brasil, que cantaba junto a su marido, el también cantaor Luquitas de Marchena. Siempre será recordada por el sabor popular que supo imprimir a todas sus interpretaciones, en especial en su versión de Los Campanilleros, más ligera y popular que la de Manuel Torre.
La Niña de la Puebla destacó -aparte sus Campanilleros- en tona­dillas, fandangos y malagueñas. Una cantaora de ritmo y compás, y en sus discos hay cantes por soleá, seguiriyas, malagueñas, villancicos, ta­rantas, granaínas, etc. Ha formado parte de las más importantes compañías de espectáculos fla­mencos. Residió durante muchos años en Málaga, ciudad en la que murió a causa de una hemorragia cerebral el día 14 de junio de 1999.

lunes, 8 de septiembre de 2008

SIN TI

A Pilar, siempre extrañaré la música de tu risa.



Sólo me queda recordar tu risa,
la alegría de haberte conocido,
tu sincera ingenuidad de niña
y todo lo contigo compartido.

Sólo me queda con rabia llorar
por tus sueños de mujer rotos,
por todos los momentos por gozar;
y por que no estás con nosotros.

Me queda admirar tu vehemencia
y tu generosidad ante Tu Amor,
ese mirarle con toda indulgencia.
Ojalá aprenda El a darte tu Valor.

Sólo me queda guardar tu sonrisa,
tu desbordante alegría en mi corazón
sólo imaginar tu voz en la brisa,
sólo recordarte con tierna emoción.


Trini Recio

domingo, 7 de septiembre de 2008

GABRIELA BRIMMER


Aquí nací, en la Ciudad de México, en la ex-región más transparente, el 12 de septiembre de 1947, con parálisis cerebral la cual me impide valerme físicamente por mi misma, sin embargo con el leve movimiento del pie izquierdo escribo todo lo que se me cruza por la mente.A los ocho años de edad ingresé a la Primaria del Centro de Rehabilitación Músculo Esquelético, donde encontré a un ser humano que supo impulsarme hacia las letras y fue la Maestra Margarita Aguilar, aparte de que el ambiente cultural de mis padres era muy elevado, sobre todo el de mi papá y como es normal me quedé con el espíritu de saber de él y la gran sensibilidad de mi madre; además ambos escribían muy bien.
Al transcurrir el tiempo entre los libreros llenos de sabiduría, juegos infantiles, y tareas por escrito, me adentraba en la literatura, en 1964 logré entrar a la Secundaria 68, una escuela regular, donde tuve como maestro de lengua española a Jorge Aguilar Mora, poeta quien influyó para que leyera más poesía. y así fue como, con timidez de adolescente, empecé a escribir poemas que guardo como un tesoro; recuerdo cuando mi madre descubrió uno de ellos, lo leyó y con lágrimas me instó a seguir escribiendo y comenzar la recopilación de cada escrito, ya fuera de la escuela o personal, porque ella pensaba en un libro mío.
En 1967 entré a la Preparatoria 6 y por ese tiempo murió mi padre; esta pérdida fue traumante para mí pues además del amor que me daba, era mi guía en varios aspectos de la existencia humana.
En 1968 estalló el movimiento estudiantil y a pesar del trágico e injustificado 2 de octubre la existencia de miles de mexicanos no fue la misma, al menos yo no sería lo que era antes y en mi poesía lo reflejaba todo.
En 1971 me matriculé en sociología en la UNAM, en donde cursé tres semestres de dicha carrera; por decisión familiar la tuve que suspender, en 1974 regresé y me inscribí ahora en periodismo. Por motivo de las barreras arquitectónicas y humanas de la UNAM de nuevo solo estudié dos o tres semestres, además que en ese entonces adopté una niña, era mayo de 1977 e iba a cumplir los 30 años.
Vivir en México quiere decir muchas cosas, ser o no ser, revolucionaria, feminista, antiyanqui, jipi, o todo lo contrario. Y también suele suceder que se finge lo que no es o se pretende negar lo que se es; nos ponemos la máscara de la conveniencia en todos los ámbitos de la vida, es una manera de sobre vivencia.
Mi madre siguió juntando cada escrito, pero también los criticaba muy duramente. Con ésto me ayudó a entender lo que la gran poeta y escritora Rosario Castellanos recomendaba, para escribir bien, hay que ser claros y precisos, muy cierto. A base de leer mucho y escribir otro tanto, le hice caso a mi madre no sin poner algo de lo mío. Por otro lado ella seguía con la idea de editar un libro mío y en 1979 logró su objetivo con la valiosa ayuda de Elena Poniatowska y fue mi biografía.
En 1980 salen los libros de poemas y de cartas, en ese mismo año conocimos al cineasta Luis Mandoki, quién quiso que yo le escribiera el argumento de la película de mi vida; esto me llevó ocho meses en escribirlo.
Poco después escribo los cuentos de mujeres que viven distintas situaciones pero con un común denominador, que es la soledad y la falta de alternativas. Estos cuentos los recopilé después de la muerte de mi madre y de haber tenido que madurar más.
En un deseo por ayudar a quienes tienen el cuerpo en mil pedazos y la mente libre, o por ocuparme en otros asuntos mas terrestres, no lo sé aun, fundé con unos amigos la Asociación para los Derechos de Personas con Alteraciones Motoras ADEPAM, I. A. P.; en 1989, en ella damos servicios de Trabajo Social, Médico, Psicológico, Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Alfabetización, Primaria y Secundaria a través del Sistema Abierto de Enseñanza, así como Preparatoria Abierta, Intermediación para el trabajo, también brindamos actividades Recreativas y Culturales.
El 24 de Abril de 1995, tuve el alto honor de recibir "La Medalla al Mérito Ciudadano", de manos del Lic. Manuel Jiménez Guzmán, Presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea de Representantes de D.F. I Legislatura.
El 25 de Mayo de 1996, pasé a formar parte, con el cargo de "Vicepresidente" de la mesa directiva de la Confederación Mexicana de Limitados Fisicos y/o Representantes de Deficientes Mentales A.C.
En el mes de junio de 1997, me otorgaron el cargo de "Representante del Comité de Mujeres de la región Latinoamericana".
Algo que me ha servido mucho a lo largo de mi existencia, es el estar bien conciente de las cosas que puedo hacer y de las que no, por ejemplo: sé que no puedo correr, pero con mi pensamiento puedo volar en fracción de segundos al más distante de los lugares; se me dificulta hablar, pero mis libros, mis cartas y mis poesías hablan mucho por mi; mis manos tal vez no puedan hacer una caricia y sin embargo he sabido amar como mujer, como madre y como amiga.
Yo sé, que lo limitado de mi condición física, no me impide ser creativa y tener muchas ganas de vivir, por ello pienso que quienes están en los inicios de la vida, los que tienen salud, los que han tenido la suerte de haber recibido educación, quienes cuentan con el apoyo de sus padres o el respaldo de su familia, no deben nunca sentirse derrotados, ya que tienen un compromiso con la vida, con su familia, con su Estado y con su País, además de formarse como hombres y mujeres íntegros y honestos para un futuro mejor.
Mi vida tiene un denominador común al de muchos escritores latinoamericanos; nos la pasamos denunciando las atrocidades que suceden en nuestros países pero caen en oídos sordos y en almas que solo quieren el poder y la riqueza.

viernes, 5 de septiembre de 2008

DESNUDOS LOS DOS, SIEMPRE DESNUDOS


Cada amanecer te veo ahí:desnudo durmiendo a mi lado con el rostro cargado de paz, de dulzura; repleto de amor, de luz, de tiempo, de recorridos misteriosos, de historias compartidas; de amaneceres soñados y descubiertos; de tempranas madrugadas, de veladas nocturnas e indecisas; De té con limón, de leche frita, de olvidadas tortitas que comimos. ¡Siempre, en cada gesto, devolviéndome la vida!
Desnuda yo, disfruto de tu cuerpo, del roce de tus labios, de la caricia de tu mirada; del gran silencio incontenible en tu silencio que se vuelve indescifrable en tus palabras. Disfruto de tu lucha. Me enciendo con tu llama. Me abraso con el tacto de tu piel, me pierdo entre los juegos de tu cama. Me encuentro en tu mirada nuevamente; Respiro, abrazo, crujo, rio, lloro, canto. y nazco entre tus brazos con más ganas.
Desnudos los dos, siempre desnudos. Desnudos de mentiras y patrañas; desnudos de aquel tiempo terminado; desnudos de un futuro que se acaba. Siempre desnudos regalando nuestras almas que errantes se pasean por el mundo entregándose sin ser ya más que nada. Absurda cobertura de mi móvil incapaz de transformarlas en llamadas; obstinado en descubrirme que no existen receptores capaces de escucharlas.
Pero., estamos ahí, desnudos frente a frente,cuerpo a cuerpo, llama a llama, lucha a lucha, recuerdo a recuerdo, esperanza a esperanza. Sabiendo que aunque el mundo nos destruya, nunca podrá destruir nuestras cómplices y clónicas miradas. Nunca podrán llevarse, ¡nunca! el secreto de nuestras desnudas almas.


"Dedicado a David tras 21 años de bonita y dificil convivencia, que ha sido dificil por el cúmulo de discriminaciones y dificultades a que las personas con diversidad funcional nos vemos tantas veces enfrentados; y bonita porque la fuerza de la convicción, la voluntad, la sinceridad y la desnudez integral compartidas fueron capaces de hacerla posible."

Mª Ángeles Sierra Hoyos

jueves, 4 de septiembre de 2008

HE APRENDIDO A AMARME SOLA


Alison Lapper, una pintora sin brazos. La vida no le ha sonreído a esta inglesa de 38 años. Nació sin ninguna de sus extremidades superiores y con las piernas más cortas de lo normal; sus padres la abandonaron y tuvo que pasar su infancia en un colegio junto a otros niños minusválidos, “éramos niños de exposición”. Sin embargo, no se resignó y, con 19 años, viajó sola a Londres donde consiguió diplomarse en Bellas Artes y convertirse en una pintora reconocida. Ha tenido que soportar exclusiones y miradas de rechazo por ser diferente, pero ha sabido ver el lado positivo y ahora es feliz junto a su hijo de tres años. “Vivo sin obligaciones, al día, ¿quién puede decir lo mismo?”.“Mi cuerpo es bello. No estoy acomplejada”. Alison va con la cabeza bien erguida. Los músculos de su cuello son poderosos y tiene un torso y unos pechos esculturales. Se parece a la Venus esculpida en el mármol de Milo. “A ella nunca le reprocharon ser una minusválida. ¿Por qué, entonces, me lo reprochan a mí sin cesar? He aprendido a amarme sola”, afirma. Y es que sus padres la abandonaron cuando era muy pequeña y ha tenido que desenvolverse en la vida sola y sin brazos. Sin embargo, nunca se ha resignado. Algunos la califican de ángel. Pero ella reniega de estos adjetivos: “¿Por qué colocar a los minusválidos por encima o por debajo de los demás? Calificarnos de monstruos o de ángeles es formular el mismo insulto. Es excluirnos del mundo. Yo soy una mujer sexuada, tan fuerte o tan débil como cualquiera. Igual de buena o de mala”.Alison Lapper tiene 38 años. El pasado 7 de abril, con motivo de su cumpleaños, viajó desde Inglaterra a París para cumplir su deseo de subir a lo más alto de la Torre Eiffel. Iba acompañada de su hijo Parys, de 3 años. Fue una gran ascensión para una mujer que ha nacido sin brazos y con dos piernas demasiado cortas.Su niñez no fue fácil; tenía cuatro meses cuando su madre aceptó verla por primera y última vez. A su padre no le conoce. Eran obreros de una fábrica automovilística en el condado de Yokshire y se separaron cuando ella nació. También tiene una hermana, sin minusvalías, tres años más mayor a la que apenas conoce. “Detesté ser niña”, afirma. Del hospital en que nació fue directa al Schailey Heritage Institute, en Sussex (Inglaterra). Allí pasó toda su infancia rodeada de otros niños que se parecían a ella físicamente. “Éramos varios niños sin miembros, a consecuncia de la ola de la talidomida. Para nosotros era difícil adquirir el equilibrio. No podíamos estar sentados sin caernos y éramos incapaces de levantarnos. Entonces, nos cogían y nos colocaban sobre un zócalo de escayola. Éramos niños de exposición”, recuerda Alison sonriendo.Desde que tenía tres meses han intentado implantarle brazos y piernas artificiales. “Era pesado y poco confortable. Con esos aparatos me sentía más torpe todavía. Desde que supe hablar pedí que me los quitaran. La gente abusa de su poder sobre los niños. De hecho, esas prolongaciones no me las ponían tanto por mi bien cuanto por el suyo”, afirma.Cuando cumplió 12 años comprendió realmente que era minusválida. “Hasta entonces estuve demasiado ocupada siendo niña”. Pero en este momento abandonó la niñez para adentrarse en la pubertad y comenzó a comprender su diferencia. Con violencia fue arrojada fuera de la infancia para convertirse en una mujer; las líneas de su cuerpo comenzaban a diseñarse y ella deseaba ser bella y seductora. Sin embargo, supo salir adelante. “Tengo muchas cosas que probar. Más que cualquier otra persona, así que decidí tener una actitud positiva. Yo también tengo derecho a ello, aunque tenga que estar continuamente peleándome con las barreras y con los límites”, sentencia.Su primera gran conquista fue la del mundo que se desarrollaba fuera del instituto. “A los 19 años me fui sola a Londres. En coche. Acababa de conseguir mi permiso de conducir tres meses antes”. Alison se siente muy orgullosa de este logro; de hecho, en su contestador automático precisa: “No puedo responderle, quizás esté conduciendo”. Aún recuerda aquella aventura: “Sabía que me la estaba jugando. O la ciudad me salvaba o me mataba. Viví momentos muy duros. Sólo tenía un amigo, Christian, un negro enorme al que le debo muchas cosas. Él me ayudó a encontrar un apartamento. Seguí unos cursos en el Art College durante un año y, después, en el Hammermith College en el oeste de Londres. Un curso, en el que, evidentemente, era la única minusválida”. Tuvo que enfrentarse a las exclusiones, los golpes bajos y las miradas inquisitoriales que le lanzaban. “De pronto me convertí en una excepción”. También en esta ocasión supo ver el lado positivo: “La confrontación con el exterior era necesaria para saber lo que podía aguantar. Para conseguir mi propia autoestima. Me quedé cinco años en Londres antes de conseguir, en i994, mi diploma en Bellas Artes en la universidad de Brighton”.Comenzó a pintar a los tres años. “Pinto con la boca a golpe de pequeños movimientos secos de cabeza, como hacen esos perros colocados en el salpicadero del coche”, explica. Su pintura ha obtenido el reconocimiento y ha sido premiada con la mayor condecoración de Inglaterra, el Member of the British Empire (MBE) por los servicios prestados al arte. Se la entregó la reina en persona. “No sé cuáles son exactamente esos servicios. Tampoco sé quién me propuso para este título. El voto es anónimo. Quiero creer que sólo se ha juzgado mi trabajo artístico y no mi deformidad”.Las grandes culminaciones de su vida han sido la maternidad y el alumbramiento. “Nunca pensé en ser madre. Al ser inconcebible para los demás, había terminado por serlo también para mí. Parys es un maravilloso accidente”, confiesa. “No es una revancha. Es sólo mi milagro”. Alison llevó a su hijo en su cuerpo de sólo unos cuantos centímetros y dio a luz a un niño entero y rubito. “Había un riesgo de herencia, pero no se sabía con exactitud. Los médicos vigilaron la evolución del feto y desde la semana 24 supe que sería normal. Estaba contenta por él, porque sé las dificultades vitales que uno tiene cuando es físicamente diferente. Pero, en cualquier caso, lo habría tenido igual. Pensar o decir lo contrario, ¿no sería rechazar mi propia existencia?”. ¿El padre del niño? No habla de él. “No se merece a Parys”. Alison se las apaña sin él, como se las apañó, desde pequeña, sin sus padres.“Mamá no tiene brazos”, dice Parys, sin connotación positiva ni negativa. Quizás todavía no se dé cuenta de las miradas que la gente lanza a su madre en la calle o en la guardería cuando va a buscarle todos los días. “Quizás un día se avergüence de mí. Parys tendrá su propia experiencia de mi minusvalía en los prejuicios de la gente. Sin duda se hundirá en sus miradas crueles. La única prueba de amor que puedo darle es proporcionarle todo el cariño y la autoestima que necesite. Eso es lo único que cuenta. La única riqueza”, subraya Alison.No se lamenta de su diferencia, “lo pago muy caro, pero soy libre de ser como soy. ¿Quién puede decir lo mismo? No tengo una función que cumplir ni estoy sujeta a un papel determinado. Vivo sin obligaciones, al día”, afirma mientras Parys, con sus pequeñas manos, le da masajes en el cuello.Desde hace cinco años vive en una casa que se compró en Shoreham Beach, en Sussex. “Es la primera vez que me quedo tanto tiempo en un lugar. Arreglé la casa, pero ya comienzo a aburrirme”, dice esta eterna nómada. “Habría sido yo misma con o sin mi minusvalía. Habría sido alguien fuerte, de cualquier manera. Y quizás todavía más fuerte. Sin duda me habría permitido más locuras, más instantes de sinrazón. ¡Qué sé yo! Hay que estar ya loca para reconocer la diferencia y reírse. También hay que estarlo para alimentar, desde que nací, esta pulsión vital”.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

LA META


Ella en cada momento de su vida había buscado la aprobación de los demás, los motivos para quererse a si misma y respetarse los buscaba en los otros; había anhelado que alguien la descubriera como mujer y la amase. En resumen, esa era la conclusión a la que había llegado.
Intentó revelarse y luchó, trabajó duro pero después quedó manifiesto que fue para demostrar cosas a los demás, no para si misma. Consiguió metas importantes pero la principal estaba lejana e inalcanzable.
Empezó a observarse detenidamente y se dio cuenta de que no se gustaba, desvaloraba todo cuanto hacía, detestaba su cuerpo y lo negaba, le disgustaba mirarse en el espejo, se veía incapaz de gustarle a alguien como mujer, en definitiva, no se amaba a sí misma..
Pero era como era, e intuía que la solución no vendría de ninguna operación de estética ni de ningún esfuerzo de cara al exterior. La respuesta estaba dentro de si.... y la solución. En esa dirección tenía que ir su esfuerzo, su gran y vital esfuerzo, ya que se trataba de aceptar, respetar y amar a la persona con la que tendría que convivir el resto de su vida, ella misma...
Ella misma con su metro cincuenta y nueve y su tendencia a engordar, su segundo de psicología y su amor a la Literatura; sus cuatro décadas y pico, su estrabismo y su parálisis cerebral.
Nadie le hizo ver, cuando pequeña, si hacía algo bien, si estaba bonita alguna vez o lo especial que era. Tampoco nadie le dijo que no importaba caerse o equivocarse, sino andar el camino, nadie le hizo ver nunca que la belleza y el amor van de dentro a fuera, y no al revés, y que cada persona es única e igual al mismo tiempo. Nadie le enseñó la importancia de conocerse, aceptarse y amarse a uno mismo para ser feliz y poder conocer, aceptar y amar a los demás. Eso sí, más de una vez oyó decir a su alrededor que ella era una pena muy grande para sus padres, una gran desgracia que les había caído.
Y así fue sumando años, inseguridad, miedo al futuro, desaprobación hacia si misma, complejos; sentimientos de incompetencia, impotencia y fatalismo.
Su gran meta representaba conocer su cuerpo, amarlo, respetarlo y mimarlo. Aceptar sus limitaciones, valorarlas en su justa medida y ponerlas en su contexto. Conocer, potenciar y valorar sus capacidades, usándolas como instrumento para llegar a sentirse completa y construir el futuro. Reconocerse única, especial e irrepetible. Saber conocer y comprender sus sentimientos. Conocer y comprender sus necesidades. Afrontar sus deberes, pero también sus derechos.
No era un camino fácil y rápido, tenía que aprender a amar cada centímetro de su persona y también a perdonarse. Ser capaz de sentirse una mujer valiosa y completa. Quererse y aceptarse como era, porque era única, inteligente, bella y digna de respeto.
La meta era ser una persona, ser una Mujer.
Trini Recio